Ricardo J. Esper
El Congreso del ACC de marzo de 1973 en San Francisco tuvo connotaciones especiales en mi vida. Al mismo concurrimos sólo tres cardiólogos de la Argentina, los Dres. René Favaloro, Bernardo Boskis y yo. Hubo más médicos argentinos, como los Dres. Roberto Barcala, Ramón Fábregas y otros, pero todos radicados en USA. Era mi primer congreso en USA y estaba alojado en un hotelito cuyo coste era de u$s 28 por día. Registrarse en el Congreso costaba u$s 120 y, como es de imaginar, no podía pagarlo. Fue entonces que el Dr. Boskis habló con el Dr. Elliot Corday, me hizo pasar por su residente, y aboné solo u$s 30 por la inscripción.
En el exhibit pude ver por primera vez el ecocardiograma en modo M y fue amor a primera vista. Se lo hice ver al Dr. Boskis y ambos compramos la primera edición del libro de H. Feingenbaum.
Llegado a Buenos Aires, hurgué en todos mis bolsillos para conseguir el dinero y poder adquirir un equipo Metrix, que tenía fonocardiograma agregado, pero no lo vendían por no tener representantes en la Argentina. Fue entonces que lo comenté al Ing. Carlos M. Garavilla, y cual no fue mi sorpresa al enterarme que había constituido una empresa junto al Ing. Andrés Trakinsky que nominaron Iraola y Cía, cuyo primer movimiento comercial fue representar a Metrix y traer el primer equipo de eco a la Argentina. Allí comenzaron mis desvelos, practicando con cuanto individuo quisiera acostarse en la camilla para realizarle un ecocardiograma y, poco a poco, ir sintiendo seguridad y hasta hacer diagnósticos impensados como “prolapso valvular mitral” o “hipertrofia septal asimétrica”.
Llegó el mundial de cardiología de 1974 y se exhibió un equipo Smith Kleine que posteriormente adquirió el Dr. Boskis. Su hijo Pablo, recién recibido, estuvo un mes en Los Angeles entrenándose para su manejo.
La primera comunicación sobre ecocardiografía en Buenos Aires y Latinoamérica fue en la primera reunión científica de la SAC, abril de 1975, donde el Dr. Pablo Boskis mostró el ecocardiograma normal en modo M. La segunda presentación fue en la reunión del mayo siguiente, en la que junto al Dr. Madoery presentamos las imágenes del prolapso valvular mitral y su diferenciación con la insuficiencia mitral reumática (Fig. 1).1 En la tercera reunión desplegamos las imágenes de las válvulas protésicas de duramadre.2 Y el torrente de comunicaciones comenzó a dispararse a velocidades no sospechadas.
Figura 1: Primer ecocardiograma publicado en nuestro país, mostrando un prolapso valvular mitral señalado con flecha. Debajo, el fonocardiograma que muestra el soplo telesistólico y el electrocardiograma referencial. Rev Argent Cardiol 1975;43:135
Para ese entonces entró en el juego el Hospital Italiano, que había adquirido otro Smith Kline, con su gran aporte en el diagnóstico de los derrames pericárdicos y las prótesis valvulares. Es dable recordar que en un fin de semana, por la rotura de un caño estuvo cayendo un chorro de agua sobre este equipo por más de un día y el lunes a la mañana, ante la desesperación de sus operadores, los Dres. Hernán Doval y Oscar Bazzino, una vez secado se encendió y funcionó a las mil maravillas.
El Dr. Boskis y sus colaboradores, a principios de 1977, editaron un libro de casos clínicos cardiológicos con las primeras imágenes de ecocardiografía en modo M,3 y a fines del mismo año, con colaboradores de nuestro país y España, pudimos editar el primer libro de ecocardiografía en nuestro medio y en Latinoamérica, del cual se reimprimieron otras dos ediciones en años posteriores.4
En 1978 el grupo del Dr. Boskis incluyó el modo Bidimensional mecánico y, en 1979 pude adquirir un equipo de eco Bidimensional (phase array) con Doppler pulsado (ATL, Mark V), el primero de estas características en Latinoamérica, que permitió detectar la regurgitación valvular aórtica no auscultable, hallazgo publicado por primera vez a nivel mundial en 1982 en el American Journal of Cardiology, hoy día cita obligada en todos los textos sobre el tema (Fig. 2).5
Figura 2: Enfermedad reumática mitro-aórtica. A la izquierda, el detector del Doppler pulsado (flecha delgada) está colocado en la aurícula izquierda detrás de la válvula mitral y detecta el flujo turbulento sistólico (flecha gruesa) de insuficiencia mitral. A la derecha, el detector está en el tracto de salida del ventrículo izquierdo sobre la valva anterior de la mitral, detectando flujo turbulento diastólico de regurgitación valvular aórtica. Am J Cardiol 1982; 50: 1037
Vale la pena recordar que la primera publicación de imágenes de ecocardiografía de la patología que en ese entonces se llamaba “estenosis subaórtica dinámica”, fue realizada por un argentino que trabajaba en USA con el Dr. Bernard Segall, el Dr. Eduardo Moreyra, quien describió en 1968 que la valva anterior de la mitral contactaba el septum interventricular en diástole.6
Pero lo más destacable es que el primer ecografo que se construyó en nuestro país, y quizás uno de los primeros del mundo, lo hizo el Ing. R.P. Mc Loughlin en 1948, con quien colaboró el entonces cirujano cardiovascular Dr. Gerónimo Guastavino, para localizar cálculos y calcificaciones, pero en una demostración en la AMA, el Dr. Pedro Cossio pudo vislumbrar el movimiento de la válvula mitral.7
Para fines de los años 70 la ecocardiografía se difundía con la velocidad de una epidemia, no solo en nuestro país sino en el mundo entero. Para que los lectores tengan una idea, solo en un año se vendieron 75 equipos ATL en la Argentina. Y lo demás es historia, accesible en cualquier manual de eco.
Referencias:
1.- Esper RJ, Madoery RJ. Evaluación ecocardiográfica del síndrome de clic mesositólico y soplo tardío. Rev Argent Cardiol 1975; 43: 135-147
2.- Esper RJ, Ferreira R, Girardi C, Molteni L. Evaluación ecocardiográfica de las prótesis valvulares de duramadre. Rev Argent Cardiol 1975; 43: 343-54
3.- Cuesta Silva M, Boskis B, , et al. Ecocardiografía clínica. Buenos Aires, El Ateneo, 1977
4.- Esper RJ. Introducción a la Ecocardiografía. Buenos Aires, Stilcograf, 1977
5.- Esper RJ. Detection of mild aortic regurgitation by range-gated pulsed Doppler Echocardio- graphy. Am J Cardiol 1982; 50: 1037-43
6.- Moreyra E, Segall BL. Echocardiographic study in subaortic muscular stenosis patients. Prensa Med Argent 1968; 55: 767-73
7.- Mc Loughlin RP, Guastavino GN. LUPAM. Localizador ultrasónico para aplicaciones médicas. Rev Asoc Med Argent 1949; 63: 421
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