Humanismo fatal

Carlos Tajer

Los tres primeros meses de mi residencia fueron extenuantes. El Hospital Italiano era un lugar totalmente ajeno, donde no tenía amigos ni conocidos. Desde el primer día comenzaron las incontables guardias cargando el pesado equipo de electro, y mi rotación por  Clínica Médica. Me tocó la Sala 1, una vieja construcción con escasas divisiones, verdadera sala de internación, donde casi todos eran ancianos de PAMI. Como residente de tercero ejercía Federico, un brillante clínico de fuerte presencia física y anímica, orientado ya a la hepatología, y como compañero de primero Simón. Simón tenía la ventaja de haber hecho allíla Unidadhospitalaria, y oficiaba de local, por lo que decidimos, digamos decidió, que él asignaría las camas diariamente. Esto me permitió descubrir tempranamente el fenómeno del sesgo de selección: durante los primeros tres meses fallecieron 10 pacientes a mi cargo y sólo1 acargo de mi compañero, lo que en las primeras semanas me hizo sentir el ángel de la muerte, y ya al final descubrir que era sólo un novato pagando derecho de piso. Muchas vivencias de estos primeros meses han quedado grabadas a fuego en mi memoria emocional médica. Reencontrarme hoy, treinta y tantos años más tarde con Federico, quien dirigirá el programa de transplante hepático del Hospital El Cruce, mi Hospital, me trajo el recuerdo de Pascual, un paciente que atendimos en conjunto.

Pascual había ingresado con un cuadro muy complejo. En un principio presentó una parálisis del ciático poplíteo interno, y luego se fueron desarrollando una suma compleja de complicaciones: síndrome nefrítico-nefrótico, síndrome ascítico edematoso, mononeuritis múltiple, hemorragias, úlceras cutáneas, y globalmente un  mal estado general. Cada día aparecía un problema nuevo, en general inexplicable. Anoréxico y muy adelgazado, la masa muscular consumida de los miembros y el tórax contrastando con el abdomen prominente lo asemejaba a las fotos de desnutridos africanos. Durante varias semanas hicimos todo tipo de estudios sin acercarnos siquiera a un diagnóstico y mucho menos a una posibilidad terapéutica. Varias veces colocamos vías, canalizaciones, y cotidianamente análisis, punciones radiales para gases en sangre, punción de médula ósea, estudios por contraste y muchos etcéteras.

En ese ínterin se había generado un vínculo afectuoso con Pascual, que estaba muy deprimido y entregado a una muerte que intuía muy cercana. Federico me indicó el día anterior que volviera a tomar gases en sangre de rutina, y cuando me acerqué para hacerlo a la mañana, Pascual llorando me pidió que lo dejara así. No quería sufrir más, me dijo, no tenía sentido.

Me había tocado presentar el caso en ateneo, y lamentablemente no había surgido ninguna idea que aportara a mejorar la situación. Con mis 23 años no supe como responder, sentí mucho dolor y resignación, y su propuesta me pareció respetable. Frente a un inminente final, adelgazado y deformado, con problemas que se agravaban irremediablemente, qué sentido podía tener continuar con la mortificación diaria. Medité mucho mi decisión, no tomé la muestra de sangre y me animé a enfrentar la autoridad de Federico con un discurso elaborado, partiendo de mi solidaridad con el sufrimiento de Pascual.

La explicación resultó muy breve, Federico me cortó y la descartó de un plumazo. Frunciendo los labios, me dijo que estaba loco, que no se podía dejar de pelear el caso, que no tenía diagnóstico y que no molestara más con este tipo de planteos.

-Vamos a hacer otra cosa.

 En esos días, el laboratorio había incorporado un nuevo formulario con un listado muy extenso de todos los análisis posibles.

-¡Marcá todo!

Creo que exceptuando el test de embarazo, coloqué un tilde a no menos de cincuenta opciones que aparecían en el listado, masticando un poco la bronca y también un poco aliviado. Esa decisión violentaba la voluntad del paciente y también solidariamente la mía, pero me relajaba asumir la orden como propia. Le pedí a Pascual que pusiera más fuerza y que tuviera confianza, y seguimos con el plan.

A las 48 horas apareció la sábana de resultados, con alteraciones de lo más diversas, pero una de ellas inesperada e inentendible: tenía altos niveles de crioglobulinas heterogéneas, una crioglobulinemia mixta.

Nos miramos bastante extrañados: ¿Qué son las crioglobulinas?

Nadie tenía la menor idea del asunto, ese análisis se practicaba aparentemente hacía poco tiempo en el Hospital, y leyendo un poco resultó que era una eventualidad en pacientes con mieloma, diagnóstico que ya se había descartado con una punción de médula. Aún así, existían casos raros en los que el mieloma aparecía años más tarde, y en algunos nunca.

Comenzamos el peregrinaje por los especialistas, y uno de los hematólogos planteó la posibilidad de plasmaféresis, que en algunos casos de disproteinemias podía funcionar adecuadamente. Ante la falta de otras conductas posibles, se comenzó un proceso que tuvo resultados muy rápidos. No sin nuevas complicaciones, entre ellas una hepatitis muy ictérica, fue mejorando progresivamente y en pocas semanas tuvo su alta.

A los pocos meses recibí la visita de Pascual, elegantemente vestido, quien me regaló mi segunda lapicera de residente. Con su musculatura recuperada, y sólo una secuela de la mononeuritis que lo obligaba a usar un calzado especial, había reiniciado sus tareas de jardinería.

Quería agradecerme, me dijo, y sentí una rara contradicción. Bajar la bandera de la solidaridad y el respeto por la decisión de un paciente vulnerado en su ánimo por una enfermedad dramática, una claudicación inicialmente dolorosa, se transformó en el camino para la curación más inesperada. Quizá las gracias eran sólo por haber estado allí, acompañándolo en las sinuosas curvas de la enfermedad sin apartarme.

Los años me han enseñado de a poco a evitar la confusión entre la melancolía que a veces acompaña el sufrimiento crónico y la decisión filosófica del final de la vida. No es lo mismo ser profundo, que haberse venido abajo, diría María Elena Walsh.

 

 

 

Los dos electrocardiogramas

Carlos Ingino

JAC tenía 53 años cuando solicitó desde su domicilio la asistencia de la emergencia de su medicina pre-paga. La clínica y el ECG resultaron categóricos: se trataba de un infarto inferior que por el interrogatorio había comenzado sin pródromos casi una hora antes del arribo de la ambulancia.

Ante el aviso del traslado, lo esperamos en nuestra clínica sospechando su ingreso inmediato a la sala de hemodinamia. Efectivamente, un infarto inferior y algunos rales bi-basales decidieron que JAC pasara directamente a CCG de emergencia, luego de comprobar su estado clínico, calmar el dolor, de la administración de la medicación antiplaquetaria, la extracción de sangre y la placa de tórax.

Teníamos tiempos ideales y creíamos en la necesidad de “abrir la arteria” lo antes posible. Comprobamos, como era la sospecha, la suboclusión proximal casi total de una importante arteria coronaria derecha dominante que incluía la irrigación parcial de la región póstero-lateral del VI.

El tratamiento endovascular resultó sin complicaciones y JAC salió de la sala de hemodinamia con reducción del supra-ST y sin dolor precordial.

El ECG de JAC (Figura 1), que comentaré en detalle para presentar la idea, mostró un patrón semejante al de su domicilio a pesar de los 30 min de diferencia.

  1. El supra-desnivel ST ascendente de cara inferior alcanza el mayor voltaje en DIII, de 3-4 mm. Y la onda T presenta polaridad positiva en las tres derivaciones inferiores, como se suele registrar en los cuadros hiper-agudos. En cambio, las derivaciones laterales muestran la imagen casi especular de las inferiores: infra-desnivel ST descendente y onda T negativa. Por su parte, la derivación aVR detecta un mínimo infra-desnivel ST con onda T negativa.
  2. El complejo QRS muestra ondas Q de necrosis en cara inferior y un aumento de duración (±120 ms) por un bloqueo parietal peri-necrosis (véase la melladura final de DII-aVF o el empastamiento final en aVL) frecuente de observar en los cuadros isquémicos de la región inferior y/o póstero-lateral.
  3. En el plano horizontal (PH) se puede comprobar un supra-ST ascendente de 1-2 mm con onda T positiva en V4R por injuria del VD, que algunas veces puede extenderse a precordiales derechas (ver V1 en el ejemplo). Luego, en V2-V3 (algo menor en V4, no incluida en la figura) hay infradesnivel ST descendente con onda T bimodal menos-más, por compromiso de la región posterior. Por su parte, el QRS muestra ondas Q anormales en V5-V6 y un ST mínimamente sobre-elevado en V6 sugiriendo extensión lateral.  

 

Quiero proponerles que analicemos el ECG de JAC como si los hallazgos correspondieran a dos ECG diferentes, el que registra el plano frontal (PF) y el del PH, ya que para el análisis de ambos deben emplearse razonamientos diferentes. Y el infarto de miocardio es un ejemplo ideal para explicar este concepto.

El PF presenta el fenómeno eléctrico cardíaco registrado a distancia, a través de los potenciales eléctricos que alcanzan a cada miembro (Figura 2). Y podemos decir que dichos registros se comportan como verdaderamente vectoriales. O sea, si una derivación presenta fenómenos eléctricos positivos, la derivación oponente tendrá registros de polaridad opuesta, en forma más o menos especular.

Tomemos el caso de JAC para analizar estas cualidades del PF.

  1. El supradesnivel ST es máximo en DIII. Podemos decir también: el “vector ST” -que es el equivalente vectorial del punto J, desde donde “arranca” el segmento ST supra-desnivelado y que permite representarlo vectorialmente (en rojo en la Figura 2)- es paralelo a DIII y por lo tanto su ubicación debiera estar en 120°. Esta dirección vectorial lo proyecta menos positivo en aVF (con menor supra-ST) y algo menos aún en DII (el menor supra-ST de los tres).
  2. Como aVL es casi opuesta a DIII y por lo tanto al vector ST, registra infradesnivel ST “especular”. Siempre la imagen especular de aVL será más negativa que la de DI por la proyección del vector ST en cada derivación.
  3. En la figura 1 podemos comprobar que la onda T tiene la misma polaridad que el supra-ST (o que el infra-ST); por lo tanto, en el caso de JAC supra-ST y onda T podrían ser representados por un solo vector.
  4. Para completar el razonamiento veamos que el vector ST se proyecta algo negativo en aVR (mínimo infra-ST). Podemos concluir que “al caer” en el campo negativo de aVR debiera ubicarse en algo menos que 120°, por ejemplo, en 110° (aunque no importa la precisión en estas deducciones más que como ejercicio para explicar el concepto).

Y en todos los casos el razonamiento del PF deberá ser el mismo.

A no desesperar. Que es cuestión de detectar la derivación frontal con el mayor voltaje del fenómeno del ECG que queramos investigar, recordar su ubicación en grados y comenzar el razonamiento vectorial a partir de ahí. Y tener en consideración, que la ubicación de cada derivación es simplemente una aproximación didáctica, además con variantes individuales, pero siempre de gran ayuda.

Respecto al PH, dijimos que el de JAC mostraba supra-ST por isquemia de VD e infra-ST por compromiso posterior. ¿Cómo explicaríamos vectorialmente el registro de este plano? Seguro que el vector ST debe dirigirse hacia delante y a la derecha para generar el supra-ST de V4R; pero se proyecta atrás y a la izquierda, según el infra-ST de V2-V3 generado por compromiso de la cara póstero-lateral. ¿En todas las direcciones a la vez? Por supuesto que NO.

  1. Ocurre que no existen derivaciones opuestas ni especulares en el PH y el mismo debe interpretarse teniendo en cuenta la influencia predominante de los “potenciales locales” dada la proximidad de estos electrodos al corazón, antes que con datos aportados por la deducción vectorial.
  2. Las injurias de VD o póstero-lateral se manifestarán en forma predominante en cada región y las derivaciones captarán las modificaciones locales tal cual lo descripto.
  3. En el caso del infradesnivel ST de injuria posterior, su magnitud es tal que alcanza a ser registrada en las precordiales anteriores pero con polaridad invertida; facilitada, además, por la proximidad al corazón de los electrodos precordiales y la falta de parénquima pulmonar. En las derivaciones posteriores (V7-V8-V9, no incluidas en la figura 1) el registro captará el supra-ST, pero de menor magnitud por el parénquima pulmonar interpuesto, sin representar la oposición de los registros verdaderas imágenes especulares como las del PF.
  4. Y las derivaciones laterales V5-V6 también registrarán potenciales locales en forma semejante.

Y en todos los casos la interpretación de los registros del PH será igual.

En conclusión, si me permiten, tendríamos dos ECG y no uno para cada individuo, ya que cada plano aporta información diferente, con datos diagnósticos y probablemente pronósticos específicos para cada uno. El PF tendrá registros vectoriales y derivaciones especulares, y el PH expresará principalmente influencias eléctricas locales, dependiendo cada registro de la patología en cuestión. Creo que es una útil metodología para sacar provecho máximo a la información del ECG.

Jesus Christ

 

Daniel R. Nul

(aunque parezca inverosímil, es verídico)

 Aquel congreso en Jerusalén fue memorable. El marco que prestaba la ciudad  como centro de una  gran parte de la historia de la humanidad, era muy impactante.

El comité científico nos había otorgado una conferencia para que presentáramos nuestros resultados y  durante veinte minutos tuve oportunidad de explayarme como pocas veces lo había hecho.

Estaba muy satisfecho con la performance tantas veces ensayada, mi acento y pronunciación en  inglés americano me sonaba por lo menos a mí, a la altura de Frank Sinatra.  Mis compañeros desde la tribuna denotaban un aura de placidez luego de haber sorteado exitosamente el punto culminante de la tensión habitual en estos eventos.

Los colegas ya se estaban posicionando para que el presidente de la mesa les cediera el micrófono y, así, poder hacer sus preguntas. El profesor Ceremuzinsky había sido asignado como coordinador del evento – lo que no era mera casualidad puesto que pocos podían explayarse en este tema como él – .

Así, pues, en un inglés claro, teñido de acento polaco, se extendió en una larga reflexión. Sus observaciones eran por suerte amistosas y transmitían una inocultable simpatía hacia nuestro estudio.

 Podía observar desde el podio, las caras de mis camaradas que seguían mis réplicas con una expresión mezcla de pánico y aprobación. ¡Estaba debatiendo nada menos que con el profesor Ceremuzinsky!

Los que esperaban de pie frente al micrófono de sala para hacer sus preguntas, empezaban a demostrar impaciencia por la larga  exposición del coordinador.

Por fin llegó el turno del primer científico para hacer su pregunta, que parecía bastante molesto por la larga espera.  La costumbre es que cada participante arranca presentándose con su nombre, pero este prefirió hacerlo de una manera sorprendente.

¡Jesus Christ! – dijo, y todos nos sentimos sacudidos por el exabrupto. Luego inquirió sobre los efectos colaterales descriptos en el estudio.

Pero yo ya estaba algo mal predispuesto por su expresión que me pareció una grosería innecesaria y, además, su acento era marcadamente tipo “Pato Donald” y me costaba entenderlo.

¿Qué pasó? ¿No fui lo suficientemente claro en este tema?

¿Su expresión “Jesus Christ” significaba que desconfiaba de lo que yo había hablado? Peor aún, ¿también ponía en duda las alabanzas que acababa de recibir, nada menos que del profesor Ceremusinsky?

Mi paranoia apareció inesperadamente y  contrarrestó la humildad franciscana aconsejable cuando se habla de temas cientificos. No podía dejar dudas en la audiencia. Nuevamente busqué con la mirada la aprobación de mis colegas y me pareció que estaban tan indignados como yo.

Arremetí con vehemencia contra el “pato Donald” de modo tal que al contestarle, su pregunta pareció infantil. No hubo contrapregunta y dejando lugar a otro científico, se retiró con cierta expresión de desconcierto.

¡Jesus Christ!¡Nada menos que en tierra santa!

Al finalizar la sesión se acercó sonriente y después de un saludo formal me dio su tarjeta personal.

El logo lo identificaba como procedente de Boston, Estados Unidos, Universidad de Harvard.

Su nombre era Jesus Christ, MD.

 

Historia de un corazón isquémico

Martín Donato

Los antecedentes de la descripción de la patología coronaria se remontan a los pueblos que ocuparon la mesopotamia (sumerios, acadios, babilonios, asirios), donde el corazón fue considerado como el centro de los movimientos del alma, dentro de una medicina teocrática, profundamente religiosa y practicada por sacerdotes.

Durante el esplendor de la civilización egipcia podemos hallar, a través de la lectura de los papiros, algunos conocimientos acerca del corazón y de algunas enfermedades que lo comprometen. Un ejemplo son las descripciones que aparecen en el papiro de Ebers. Este documento es un rollo de 20-23 m de largo y30 cmde ancho, que pertenece a la XVIII Dinastía, y que fue hallado en una tumba de Tebas y dado a conocer en 1890; en él se describen enfermedades del corazón y de las venas (“metw”). El corazón es considerado como una “masa de carne, sede de la vida anímica y centro del sistema vascular, sitio de la inteligencia y de la percepción”. Según los egipcios, el corazón recibe sangre a través de una vena receptiva (¿sistema venoso pulmonar?) y tiene cuatro venas que van a todo el cuerpo (¿venas cavas, arteria pulmonar, aorta?). Es notable la descripción que se realiza de la angina de pecho:

 “…si examinas a un hombre porque está enfermo del corazón y tiene dolores en los brazos, en el pecho y en un costado de  su corazón… la muerte lo amenaza…”.

 Pese a estos conceptos y a que realizaban la práctica del embalsamamiento, llama la atención que el pueblo egipcio no tenía un conocimiento profundo de la anatomía cardíaca ni del resto del organismo. La explicación estaría dada, en esencia, por la ausencia de médicos en estas prácticas, las cuales tenían un carácter más religioso que científico, y eran llevadas a cabo por sacerdotes. Con respecto a la patología cardíaca los egipcios hablaban de un corazón débil, desplazamiento, plétora, rotación y mareos.

En Grecia, los trabajos atribuidos a Hipócrates contienen muchas descripciones clínicas acerca del tema. Entre ellas se hace mención a la insuficiencia cardíaca, a la fiebre reumática, al dolor de origen cardíaco, a la respiración de Cheyne – Stokes, y a otras entidades relacionadas. También contienen descripciones de técnicas de paracentesis y acupuntura, indicando todo esto que los médicos griegos del siglo V (AC) tenían experiencia en muchos desórdenes cardíacos. Hipócrates probablemente encontró casos de insuficiencia cardíaca y los mismos se encuentran descriptos en el libro de Cnidan en el cual escribió:

 “el paciente aparece amarillo, el cuerpo entero se encuentra edematoso, la cara presenta un color rojo, la boca está seca, el paciente sediento y cuando come la respiración se acelera”.

 Quizás las más interesantes referencias de Hipócrates hacia la patología cardíaca sean las que sugieren el diagnóstico de angina de pecho y/o infarto de miocardio. Estas no son numerosas y fueron frecuentemente incluidas dentro de las discusiones de casos de neumonía, enfisema y enfermedades de la garganta. Existe una descripción del dolor de pecho con la característica irradiación del dolor cardíaco, que aparece en una discusión del tratamiento de las enfermedades del tórax:

 “Si el dolor muestra signos de extensión al cuello, al brazo, hacia la región de la pechera o hacia el diafragma, usted debiese abrir la vena profunda del brazo…”.

 La relación típica entre el dolor cardíaco y el esfuerzo y/o el ejercicio no fue mencionada por Hipócrates, pero el agravamiento de la angina de pecho por los vientos fríos podría ser el objetivo del siguiente aforismo:

“Cotidianamente los individuos del norte… agravan el dolor de pecho preexistente…”.

 En una discusión sobre las causas de la angina, Hipócrates podría haber descripto un infarto de miocardio cuando escribió:

 “La angina es seria y rápidamente fatal, cuando no existe lesión en la garganta o el cuello, y quizás ésta sea la causa del dolor y la ortopnea, esto podría sofocar al paciente dentro de los primeros cuatro días”.

 Más evidencia acerca del conocimiento de la angina en la época de Hipócrates aparece en los Pronósticos de Coan donde queda claro que:

 “Ataques frecuentes de dolor en el pecho en personas ancianas denotan la cercanía de una muerte súbita”.

 Luego de este período, sobresale la personalidad de Galeno, nacido en Pérgamo, Asia menor, en el año 130 DC. Si bien Galeno mencionó específicamente las enfermedades del corazón, cometió muchos errores que fueron aceptados universalmente como verdades por casi quince siglos.

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Impacto de la cardiología en el diseño de una nueva organización de la atención sanitaria

Néstor A. Pérez Baliño

El nuevo milenio que comenzamos a transitar nos trae extraordinarios avances, desarrollados en las últimas décadas, acerca del conocimiento de la fisiopatología, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades. Esto ha permitido a la comunidad médica indagar y profundizar en aquellos terrenos relacionados con la prevención primaria y llevar el concepto fisiopatológico a la aplicación práctica dentro de un sistema de salud, para que esto redunde en beneficio de una sociedad. Cuando decimos concepto fisiopatológico, nos referimos a la necesidad de conocer la fisiopatología de una enfermedad  además de la información epidemiológica con la que podamos contar. El concepto fisiopatológico permite así la aplicación de los avances científicos en las conductas sanitarias. (1).

Los organismos internacionales encargados de velar por la salud colectiva ya han definido una política sanitaria de aplicación global y han establecido que la estrategia para llevarla a cabo sea la Atención Primaria de la Salud (APS).

 En una época en que, debido al proceso de transición demográfica, tienen cada vez más peso las afecciones cardiovasculares, la APS como medio para la prevención de las mismas, no resulta un instrumento obsoleto, sino una estrategia indispensable para incorporar concepto fisiopatológico al servicio del sistema sanitario.(1)

Nuestro país ha mostrado una producción e iniciativas muy importantes en Salud Publica, con antecedentes que van desde ministros como Carrillo y Oñativia hasta el diseño de los Sistemas Locales de Salud (SILOS).

En la República Argentina, ya en el año 1966, el Doctor Carlos Alberto Alvarado, al frente del Ministerio de Bienestar Social de la provincia de Jujuy, desarrolló el “Programa de Salud Rural”, original enfoque de las acciones sanitarias emprendidas por la misma comunidad e incorporadas a la estructura funcional de la atención médica.[i](2) El sistema estaba integrado por una red de servicios escalonados que funcionaba dondequiera que la población dispersa necesitara la atención continua de su salud e incluía a “agentes sanitarios” como representantes e intérpretes de las comunidades locales. [ii](3)

Posteriormente, en el año 1977, casi todos los países del mundo, congregados en la Organización Mundial de la Salud, acordaron y definieron una política de salud denominada “Salud para todos en el año 2000”; dando forma, de esta manera, a aquella vieja idea que pretendía acercar el sistema de salud a la totalidad de la población. (4)[iii] Al año siguiente, la OMS y UNICEF convocaron a la “Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud”, que concluyó con la difundida “Declaración de Alma Ata”. En aquella ciudad, capital de Kazajstán –territorio de la entonces Unión Soviética, quedó establecido que para llevar a cabo esa política sanitaria era necesaria una estrategia específica: la APS.

La “Declaración de Alma Ata” define a la APS como “(5) la “asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticos, científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad, mediante su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas del desarrollo, con un espíritu de auto responsabilidad y auto determinación.”[iv]

La reunión de ministros de Salud de las Américas definió las acciones para lograr estos objetivos: la prevención primaria (promoción y protección de la salud), la prevención secundaria (tratamiento de la enfermedad y curación) y la prevención terciaria (rehabilitación).

La estrategia de la APS plantea un gran desafío a la imaginación, la capacidad técnica y la voluntad de servicio de quienes se encargan de orientar los procesos que han de conducir al logro de niveles más dignos de salud y bienestar para una alta proporción de la población.(6)[v]

 La mayor sobrevida de los pacientes coronarios tendrá su traducción en mayor desarrollo de insuficiencia cardíaca. Por lo tanto, nuestro objetivo como médicos debe ser tratar bien la enfermedad, pero al mismo tiempo poner énfasis en evitarla o retrasarla, hecho que permitirá utilizar los recursos en forma más racional

Sin duda, la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular reporta una gran cantidad de beneficios: mantener la salud, mejorar el pronóstico de las enfermedades, disminuir la utilización de los procedimientos más costosos, reducir el número de internaciones, mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir la mortalidad cardiovascular, primera causa de muerte en los países occidentales.

Los fundamentos en  que se basa la implementación de la estrategia de la atención primaria de la salud surgen, de la información brindada por los estudios epidemiológicos. Los indudables éxitos logrados por la aplicación de esta estrategia sobre todo en el campo de las enfermedades transmisibles han significado, uno de los avances más importantes para establecer organizaciones sanitarias que tengan el mayor impacto posible en la salud de la población.

En la organización tradicional de diferentes sistemas sanitarios, la cardiología como especialidad limita su actividad al segundo nivel de atención. En el transito ordenado de consultas se requiere que clínicos, generalistas o médicos de familia, deriven a los pacientes a la consulta especializada.

Sin embargo, hemos evidenciado en esta organización demoras innecesarias y retardo en la identificación de los pacientes con cardiopatía isquémica. Esta situación muestra como en muchos casos, el nivel de deterioro de la función ventricular es mayor cuando en el diseño de ese transito ordenado se requiere una consulta previa de primer nivel donde no participa el especialista en cardiología.

Si consideramos que en la actualidad la enfermedad cardiovascular tiene un comportamiento similar al epidémico, debemos adaptar la organización de la atención sanitaria para el control de la ¨ Epidemia Cardiovascular ¨, tomar las experiencias que se desarrollaron con la APS tradicional, pero incorporar al cardiólogo en el primer nivel de atención como el experto en la toma de decisiones en cardiología, aportando el conocimiento fisiopatológico. Esta participación de los médicos de familia, generalistas y clínicos con el especialista, producirían una relación virtuosa donde se intercambiaría el conocimiento fisiopatógico, el diagnóstico mas precoz y mas certero con la información poblacional y epidemiológica.

CONCLUSION:

Un hecho que acompaña invariablemente al desarrollo de la sociedad es la mayor expectativa de vida, el envejecimiento de la población, y el aumento en la prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas.

En las últimas décadas, los avances científicos y tecnológicos realizados desde diferentes áreas han permitido la reducción de la mortalidad por infarto de miocardio, así como un mejor control de los factores de riesgo tradicionales.

A pesar de estos esfuerzos, la enfermedad cardiovascular constituye la primera causa de muerte en el mundo occidental, y la mayor sobrevida  del paciente enfermo se traduce en un incremento de la prevalencia, tratamiento, reinternaciones y mortalidad por insuficiencia cardiaca.

Para quienes tienen la responsabilidad de administrar recursos, debemos desde la medicina transmitir que vivir más representará mayor inversión en salud, nuestro desafío será optimizar el gasto.

 La salud de la población es una condición que no puede desligarse del desarrollo, tanto social como económico, de una sociedad; la buena salud es una de las principales garantías de estabilidad social.


1- Pérez Baliño N.; Masoli O.;    Epidemia Cardiovascular: de la disfunción endotelilal a la     prevención primaria, EUDEBA 2005[i]

2-Alvarado CA y Tanoni E. Pautas para una c4-OPS/OMS. IV Reunión especial de Ministros de Salud de las Américas. Washington, D.C., 26-27 Septiembre, 1977.

3- Kroeger A y Luna R. Atención Primaria de la Salud. Principios y métodos. OPS, 1992 Cobertura sanitaria de las poblaciones rurales

4-OPS/OMS. IV Reunión especial de Ministros de Salud de las Américas. Washington, D.C., 26-27 Septiembre, 1977

5-OMS/UNICEF. Atención Primaria de la Salud. Informe de la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud. Alma Ata, URSS, 6-12 Septiembre, 1978; Organización Mundial de la Salud: Ginebra, 1978.

 6- García Díaz CJ. Reflexiones acerca de estrategias y políticas de salud, Buenos Aires: 2000.

 

Viajero frecuente III ¿Algo para declarar? (última parte)

Jorge Lowenstein

Donde fueres haz lo que vieres

Proverbio anónimo 

Tercera Visita

La última oportunidad de visitar el país del sol naciente fue como profesor visitante a la Universidad de Kagoshima; gracias a la invitación de mi nuevo amigo el profesor Chuba Tei tuve oportunidad de poder mostrar nuestra vasta experiencia en ecoestrés y reserva coronaria ante una muy distinguida concurrencia que conocía más de las hazañas del  Diego( Maradona) que de Rene (Favaloro).

En su Hospital el servicio de cardiología dispone de múltiples cabinas de sauna donde se realiza con éxito el tratamiento de la insuficiencia cardiaca refractaria ya que la ley japonesa es sumamente restrictiva respecto al transplante y por motivos religiosos y culturales no aceptan el concepto de muerte cerebral (4-5)

La ciudad de Kagoshima fue puerta de entrada de la civilización occidental al final del período Edo; hoy es reconocida por su sus baños termales y la imponente vista del Monte Sakurajima  que se podía apreciar desde la habitación del hotel con solo abrir la ventana  (foto 29); sus permanentes fumarolas y algún tronar nos recordaba lo peligrosamente cerca que estábamos de su cráter, menos de cuatro km. y constituye un raro ejemplo entre la coexistencia  entre un área metropolitana y un volcán

Foto 29.Vista de Kagoshima y el volcán Sakurajima  desde la habitación del hotel

Al día siguiente cruzamos, en un viaje de menos de 15 minutos en trasbordador, a conocer el  volcán, hoy  símbolo de esta ciudad; originalmente estaba en una isla pero luego de la erupción de 1914, un canal de lava lo unió al “continente” y todavía no abandonó su actividad desde su última gran explosión en  1960.

Se cuentan alrededor de 200 pequeñas erupciones al año, que provocan que mas de la mitad de la superficie de la prefectura  esté cubierta por cenizas; siete mil personas viven en sus laderas, y cada tanto, son alertadas para que abandonen sus casas; es llamativo observar como los niños van a la escuela protegidos por casco y los adultos llevan siempre un  paraguas para resguardarse de la  fina lluvia de ceniza negra que periódicamente invade el espacio.

En la “isla” hay varias plataformas  panorámicas con vistas impresionantes del cráter y un museo temático realmente instructivo porque se recrean los efectos de una erupción volcánica, con relatos de su historia.

El gran placer de los japoneses es disfrutar de sus fuentes termales; en Kagoshima y sus alrededores el agua caliente cargada de saludables minerales surge fácilmente de su prodigiosa tierra. Fuimos invitados a pasar un fin de semana a un paraíso denominado Hakasuikan; hotel spa que incluía masajes orientales y “rejuvenecedores  enterramientos”  hasta el cuello con arena volcánica caliente, tratamiento que se viene realizando desde hace más de 300 años (foto 30).

Foto 30.

Tratamiento rejuvencedor con enterramiento hasta el cuello con  arena volcánica caliente

 Para cumplir con el viejo “ritual” nos sumergimos en piletas y cascadas al aire libre y bajo techo, a diferentes temperaturas, todas extremas y aunque los hombres y mujeres permanecían en sectores separados no era fácil acostumbrarse a ver a los japoneses todos desnudos, afeitándose o conversando en rueda de amigos.

Nos alojamos en el sector genuinamente local denominado Ryokan con pisos de tatami, futones, mesita central baja y sillas sin patas y con cojines; todas las habitaciones  decoradas en forma diferente pero con la simplicidad y belleza de la arquitectura japonesa que es un verdadero lujo, pero para los sentidos.

Ya antes de la llegada la esposa del Dr Tei nos advirtió que era costumbre vestirse con kimono y sandalias de madera para deambular en el hotel y sus alrededores. En nuestra  habitación ya estaba preparada la vestimenta, por lo que muy excitados  luego de saborear el té de bienvenida, rápidamente nos cambiamos  y decidimos caminar por las instalaciones del hotel hasta la hora de la cena, que estaba programada para un par de horas más tarde.

Asombro y vergüenza la nuestra cuando advertimos que los únicos que vestían ropa oriental éramos nosotros ya que todos los huéspedes japoneses recién salidos de sus oficinas en espera del check-in o en la barra de tragos, lucían  traje y corbata

La cena fue realmente espectacular (foto 31) y la caminata posterior a orillas del mar con la luna emergiendo del océano todavía perdura en nuestras retinas.

Foto 31               

El profesor  Chuwa Tei y Jorge Lowenstein con sus dos Geishas

Regresar de  Japón siempre es una experiencia traumática, más de 24 hs en avión, varios aeropuertos, un prolongado  jet lag y el reencuentro con mi Buenos Aires querido.

Otra vez Ezeiza.

Algo para declarar…?

SI,  centenares  de  fotografias  y un sin fin de  remembranzas.

Arigatou gozaimasu,    SAYONARA (muchas gracias y adiós)

      4)Recent pioneering cardiology developments inJapan.  Eur Heart J. 2011; 2(14):1690

5) Waon therapy improves the prognosis of patients with chronic heart failure. J Cardiol

     2009;53(2):214-8.

La decisión de cuándo dejar ir al paciente – Ser Humano-

Adrián Charask

Una noche estaba terminando de atender en mi consultorio cuando suena el teléfono. Era la hija de Sofía, su madre tenía fiebre. Le indiqué un tratamiento y quedé en evaluarla a la mañana siguiente. La Sra. Sofía era mi paciente hace más de 15 años y a pesar de su edad hace poco tiempo que dejó de trabajar como traductora. A su marido también lo atendí, él falleció hace varios años atrás debido a una miocardiopatía dilatada. Sofía era una mujer muy racional, de comentarios filosos y certeros, siempre iba al grano, con su mirada firme y contundente: directa. Ella siempre rodeada por sus familiares. Sofía, recién este último tiempo había comenzado a tener algunos trastornos cognitivos: pérdida de memoria y episodios de desorientación temporo-espacial. Su principal antecedente clínico fue hipertensión arterial de origen reno-vascular pero que con tratamiento médico lo sobrellevó bastante bien. Sin embargo, esa madrugada debí internarla de urgencia en terapia intensiva. Fui a verla al nosocomio. La encontré bastante bien, solo con algunos rales. “¿Cuándo me voy a mi casa, Doctor?” fue lo primero que me preguntó “En cuanto se mejoré, Sofía”. A las 48 hs. pasó a sala general. A los pocos días, presentó insuficiencia respiratoria aguda. Hubo que intubarla. Estuvo en ARM más de una semana con diagnóstico de bronconeumonía de base izquierda, también se complicó con sepsis a estafilococo secundario a catéter. Finalmente, pudo extubarse. Aunque ella apenas podía hablar, hacía sus mayores esfuerzos por comunicarse: ¡Quería vivir! Sus nietos estaban todo el tiempo con ella y se notaba un vínculo de mucho amor y cuidado. A pesar de estar un mes internada pudo irse a su casa, se alimentaba a través de una sonda naso-enteral. En la casa estaba radiante, sus hijos y nietos le habían preparado una habitación especial. Cuando la examinaba no podía creer como esta mujer a dos meses de cumplir 90 años se había recuperado. En su casa, al tercer día, vuelve a repetir un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda y debe reinternarse de urgencia en UTI. El diagnóstico fue de una nueva bacteriemia que con medidas no invasivas ventilatorias pudo mantenerse durante 48 hs. De todos modos debió ser intubada con diagnóstico de una nueva bronconeumonía contralateral a la primera. Sofía no sufría, de eso estaba seguro. Todos los días me reunía con la familia. La preocupación era constante, al igual que la tranquilidad de ellos al saber que no había dolor alguno. Al cabo de otra semana los parámetros respiratorios mejoraron y empezó a estar en soporte respiratorio, luego de tres largos días de intubación y casi sin sedación pudimos extubarla. Ese día estuvo más conectada a su familia que nunca. La sensación interna que tuve fue increíble. Parecieron días pero la alegría duró solo veinticuatro horas, dado que el pulmón se inundo de líquido y tuvimos que reintubarla. Ahora, ya no era una infección sino la suma de muchos factores. Tomé la decisión de dializarla. Al cuarto día de diálisis se vislumbraba realizar una traqueotomía. La pobre familia estaba destrozada. Aquí, es cuando se me hace más complicado escribir, poner en palabras el qué hacer. Desde el punto de vista médico se podía continuar, pero desde el punto de vista humano los dos hijos no querían seguir adelante: ¿Qué decisión debíamos tomar? “¡Sofía nunca hubiese querido esto para ella!”, me comentó la hija. Le transmití a la familia que dejar de dializarla no garantizaba un óbito inmediato, dado que su corazón respondía sin necesidad de drogas estimulantes. Recuerdo todavía el café de esa mañana, me la había dejado libre para reflexionar sobre qué decisión debía tomar, hice una consulta a un médico legista que me ayudo con esta fuerte decisión. Me reuní con la familia y llegamos a un común acuerdo de dejarla de dializar y mantenerla profundamente sedada (sellado por escrito y colocado en la historia clínica). A partir de esa decisión todos sentimos un gran alivio, la situación se prolongo por casi otra semana y finalmente Sofía falleció. En esos días de incertidumbre se aclararon mis ideas dado que encontré un límite no sólo focalizado en lo orgánico sino en el relato familiar. El encarnizamiento médico ocurre y cuándo parar, muchas veces, implica una decisión difícil. Hoy, vuelvo a sentarme en el café y me despido de Sofía con todo mi afecto y mis mejores recuerdos: ella, entera y firme.

Agradecimientos: Dr. Julio Ravioli y Camila Charask