¿Son necesarios los contenidos de bioética en la formación médica?

Enrique Pianzola

Una vez que me formulo la pregunta así aislada, no puedo decir sino que sí. Y estaríamos la mayoría de los médicos de acuerdo.

Sin embargo… en mi contacto con las sucesivas camadas de Residentes egresados de distintas Facultades de mi país, la Bioética es un gran vacío, un terreno desconocido, algo que no usamos en lo cotidiano y que puede muy bien ser reemplazado por el sentido común, cuando haga falta.

Obsérvese que no estoy hablando de Deontología y de si está bien cobrarle a un colega o a los hijos del Maestro. Hablo concretamente de si entendemos que en todos los aspectos de nuestra profesión cabe la Bioética en tanto podría simplificarse  diciendo  que es el respeto por  los Derechos Humanos  expresado en nuestras prácticas.

En Bioética Asistencial, sobran los ejemplos a discutir y las dudas que nos asaltan, nomás leyendo los casos de los que se hace eco la prensa.

Pero es en el terreno de la Investigación en el que me interesa meterme.

Estamos preocupados por los contenidos metodológicos en Investigación en la formación de nuestros estudiantes y jóvenes médicos. Pero no prestamos la misma atención a los contenidos éticos de la investigación.

¿Conoce un médico joven, Residente o no,  las declaraciones y las regulaciones para la investigación en seres humanos, cuando se lo llama para reclutar pacientes para un estudio?

¿O solamente avizora el dinero que recibirá por cada paciente derivado?

¿Cree firmemente este médico, de un Hospital Público generalmente, que está además gestionándole un beneficio a ese paciente porque estará mucho mejor atendido que en el deficiente Servicio Estatal?

¿Conoce, o alguna vez escuchó acerca del concepto kantiano de Dignidad?

¿O adscribe sin saberlo  la opinión de Ruth Macklin, profesora de Ética Médica en la Escuela de Medicina Albert Einstein, cuando califica de “concepto inútil” a la Dignidad, proponiendo reemplazarla por el de “autonomía”? (1) (¿”Autonomía”… en poblaciones  vulnerables y vulneradas?)

¿Sabe nuestro joven médico lo qué es un “me too” y para qué sirve?

La investigación patrocinada por la industria parece haber llegado para quedarse. Sigue las lógicas del mercado,  nos hace creer con meetings, viajes y premios que estamos volviéndonos “científicos” y que contribuimos al progreso de la ciencia, cuando estamos recolectando datos que otros procesarán y, que con suerte serán  útiles para el 10% de la población mundial… para no hablar de las investigaciones en “fase 4”.

Personalmente,  y aún desde nuestro Comité de Bioética,  podríamos multiplicar los ejemplos.

Pero no es eso lo que me interesa discutir (aunque no lo rehuiré, dado el caso).

Sino qué herramientas damos a nuestros estudiantes y jóvenes médicos para plantarse frente a estos desafíos éticos, cuando nunca les contamos lo que fueron Nüremberg, Tuskegee, el Informe Belmont, los ejemplos de antirretrovirales en África, o el Cariporide entre nosotros(2).

Y aquí declaro que jamás podría oponerme a la investigación en Salud, sólo que ésta no debe cruzar las fronteras de la Ética, impulsada por el afán de ganancias.

De la misma manera en que abordamos las complejidades fisiopatológicas de los procesos de salud-enfermedad  y los entrenamos para ver con perspicacia las trampas metodológicas, deberíamos dar espacios para la Bioética, entendida como la Ética en nuestra relación con los pacientes y generar tempranamente la capacidad de reflexión sobre nuestras prácticas.

Aunque pedir espacios de reflexión en la era de los algoritmos y proceedings pueda sonar utópico.

(1)   BMJ. 2003 Dic 20; 327(7429): 1419-1420

(2)   El Código de Nüremberg (1947) plantea por primera vez el derecho a dar el consentimiento voluntario para ser sujeto de investigación, luego de las revelaciones de los juicios de Nüremberg. En el Tuskegee Syphilis Study se siguieron por 30 años pacientes negros afectados de sífilis, para ver la “evolución natural”, sin informarles de la aparición de la penicilina y sus resultados, en ese lapso de tiempo. El Informe Belmont en 1974 plantea los principios de Respeto por las personas, Beneficencia y Justicia en la Investigación. El Cariporide fue testeado en un Hospital de Bs As en 1997, con pacientes ingresando a la UC con infarto agudo, sin el consentimiento explícito de ellos, con evidencia de falsificación de firmas, cambios en los registros y  sospecha de desaparición de pruebas (SOMO briefing paper on Ethics and Clinical Trials, Amsterdam, 2008, también en “Latin America is ripe for trials and fraud” Washington Post, 21 DEC 2000), por los antirretrovirales en África recomiendo rever el filme “El Jardinero Fiel” que resume algunos aspectos de estos estudios.

4 Respuestas a “¿Son necesarios los contenidos de bioética en la formación médica?

  1. No soy un experto en el tema, pero me parece que la investigación farmacológica en la actualidad ofrece grandes garantías al paciente. Por supuesto, nadie está a salvo de que un protocolo llegue a manos de delincuentes que falsifiquen datos, firmas, etc., habiéndose comprometido hasta legalmente a respetar las garantías del protocolo. Debemos reconocer además que estos delitos fueron en muchos casos detectados y llevados a la justicia por la misma industria farmecéutica.
    Lo que más me preocupa es la etapa de comercialización, en la cual (frecuentemente, si bien no siempre) probablemente no se falsean los resultados pero sí se los tergiversa en gran medida (con lujo de p <0.001, líneas que suben o bajan en escalas gráficas convenientemente dimensionadas, etc. etc.). y con la inclusión en guidelines que en caso de no cumplirse son la delicia de los abogados.

  2. Con mucho respeto, mi opinión frente al artículo publicado, no solo creo que la ética, la Bioética es necesaria, sino imprescindible en la formación integral del médico, no solo para que tenga claro cual es el rol digno que representa en su contexto, sino para poder defender los derechos y también la dignidad de los enfermos, lamentablemente los valores inmersos históricamente en la medicina humanística de otros tiempos, se van extinguiendo lentamente, para dar lugar a un medico que se identifica como un trabajador administrativo de que solo cumple un horario y solo visualiza únicamente el aspecto monetario. Los hospitales públicos cada vez mas van perdiendo ese legado histórico donde siempre había un maestro que enseñaba y transmitía valores humanos, para ahora perderse y hacerse totalmente dependiente en la inmensidad de la hechicería tecnológica, de ninguna manera pretendo menoscabar el adelanto de la tecnología, ya que constituye una herramienta poderosa que nos ayuda al diagnóstico, pero solo es una herramienta y no es la medicina en si misma, la medicina constituye un producto de esa profunda relación humana denominada “Relación Médico Paciente” donde dos consciencias se fusionan uno buscando ayuda y el otro intentando ayudar, así me lo enseñaron mis maestros.
    También el quehacer medico se ha desviado en una especie de cientificismo, me refiero a la mal llamada “medicina basada en la evidencia” la cual se ha erigido como una especie de verdad absoluta suprema dentro del contexto del conocimiento humano, donde erróneamente se ha mal comprendido tratando de dividir un componente de la unidad de la medicina que es y sera por siempre “Arte y Ciencia indivisibles, el “arte” de la medicina va mas allá del conocimiento científico y formal la cual nunca podrá comprender y entender la dimensión humana en su totalidad, esta medicina basada en la evidencia es bien como refiere el artículo, producto de una recolección de datos en contextos de incertidumbre, influenciados y sesgados por ciertos intereses que no son precisamente dirigidos a los enfermos, mas bien son intereses del orden comercial de marketing, entonces debería llamarse “Medicina basada en la conveniencia”, es precisamente y curiosamente que ciertos aspectos de la medicina que despiertan interés científico para investigar, que sino no tienen ganancias comerciales, jamás les interesa realizar, esto porque no origina ningún rédito monetario.

    Entonces me pregunto si el método científico es una víctima de mal uso de grupos multinacionales inescrupulosos que no tienen nada que ver con la esencia de la medicina, otrora tiempos inmemorables cuando los propios médicos dirigían su investigación sin pensar remotamente en jugosas ganancias, para citar a Pasteur, a Koch, sus objetivos eran de aportar sus conocimientos y sus trabajos, para aliviar males de la humanidad, muchos de estos renunciaron a una vida común, sintiendo el llamado de su interior al que le llamaremos vocación de servicio, es decir la ética, la Bioética les salían hasta por las orejas

  3. Adhiero fuertemente al artículo del Dr Pianzola.En un momento del mundo en el que parecería que se ha perdido el rumbo moral, la bioética aparece como un faro orientador, que rescata los valores profundos de la humanidad. Desde la piedra basal de la dignidad humana se proyecta en todos los ámbitos. Es imprescindible en la práctica médica cotidiana y, muy especialmente, en los ensayos de investigación clínica.
    ¡qué conveniente es para los inescrupulosos declarar que los seres humanos no tienen dignidad¡
    ¡qué conveniente es decir que son autónomos¡
    De modo que , si aceptan participar, en última instancia son responsables de lo que se está haciendo con ellos y se deslindan responsabilidades de la industria y de los responsables del estudio.
    Desde Aristóteles sabemos que la práctica del “buen hacer” debe introducirse en la educación para que la formación (dar forma) del profesional apunte a la excelencia.
    Las facultades de medicina deben incluir en su curricula a la formación bioética.

  4. Enrique Pianzola, a quien no tengo el gusto de conocer, toma de las orejas un tema que se elude permanentemente por el gran poder de generar dependencias economicas ,de las Industrias Farmacologicas y de Instrumentales Medicos. Empresas que, nosotros los medicos,sabemos perfectamente como operan en la sociedad medicas.
    A la vez el medico decide que compromiso asumir ante tales ofertas.Pero dentro de este sistema socio-ecomico-politico; decide libremente?
    La desarticulacion Salud Publica-Medicina, es una realidad cotidiana y muy antigua.(gran tema para debatir, el rol que debieran jugar las Sociedades Medicas)
    Medicos con titulos de “cientificos”. No son mas que empleados de Industrias que lo solventan para que transmitan opiniones viciadas de espiritus comerciales,recolectando datos y expresando publicidades de nuevas tecnologias y tratamientos inalcanzables para la mayoria. Quedando disponible para “algunos barrios de la Capital Federal”.
    Como siempre quienes participan de estas practicas ,esgrimen rapidamenrte ,que, no estar de acuerdo con las politicas para realizar esta forma de metodologias de la investigacion, es cosa de mediocres. Tal miopia no les permite ver,que la investigacion y los avances tecnologicos son solo la mitad del camino y que el destino final es la asistencia del paciente y en recobro de su salud. Pero claro,de “eso” que se encargue el Ministerio.Otra verdad a mitad de camino.(y otro tema para opinar)
    De todos modos, creo que ser o no ser buen medico ,excede tener una materia o una intencion Bioetica en la formacion de un medico, si no tuvo etica como persona y sin necesidad de estudiar Medicina.
    Gracias Enrique Pianzola

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