El que no está

Alfredo Piombo

Es curioso que en Medicina exista un síndrome que no ha sido descripto. Se denomina el “Sindrome del que no está”. Me atreveré a hacer una primera descripción del mismo con la esperanza de que colegas más avezados en el futuro lo corrijan y le den una forma definitiva y más elaborada.

Se refiere a la persona que se busca y no está. Puede ocurrir en cualquier época del año pero es más frecuente en los meses de verano, en especial en el mes de Enero (desconozco la razón precisa) en que, tal como si fuera obedeciendo una ley cuya violación implicara una pena intolerable, los argentinos se ven obligados a tomar sus vacaciones. Debo confesar con cierto temor que desde hace muchos años tomo vacaciones en otras épocas del año, hecho que la gran mayoría de mis colegas no logran comprender considerándolo como “anormal”. Quizás tengan razón, pero sin embargo no he podido encontrar reglamentación o legislación alguna que lo avale.

Relataré ahora una historia ficcional en la que cualquier parecido con la realidad será, obviamente, fruto del azar.

Es un día de verano en un nosocomio de la ciudad. El profesional (llamémoslo K. en homenaje a Kafka) necesita hablar con un colega. Al ir a buscarlo se le informa que “está de vacaciones”. Bien, no hay problema, K. busca a otro pero ocurre lo mismo, y así con un tercero. Finalmente encuentra a uno y suspira con alivio. Luego debe solucionar un problema más grave por lo que necesita recurrir a una alta autoridad. “Hoy está ocupado, pero venga el lunes que lo recibirá”, le dicen. K. va el lunes con entusiasmo y le espetan: “No está, empezó sus vacaciones”. ¿Quién lo reemplaza?, pregunta. “Lo reemplaza Z. pero no se ocupa de estos problemas”, le contestan. Confundido, K. se retira. Pero no se da por vencido. Se le ocurre que otra de las distinguidas autoridades también puede solucionarle el problema. Concurre a su despacho pero lo encuentra cerrado. Llama por teléfono, vuelve al lugar y nada. Finalmente, un funcionario le susurra: “Es que está de vacaciones, y la secretaria también”. K intenta averiguar cuándo vuelve y obtiene como respuesta: “Pruebe la semana que viene”. K. desiste de solucionar el problema y se retira cabizbajo.  Al día siguiente K. necesita hablar con el jefe de residentes. Adivinen: se fue de vacaciones. Ante la pregunta obvia de quién está en su lugar una secretaria mira a K. con cara de sorpresa y no atina a contestar. K. cree comprender y se retira confuso.

Finalmente, ya en estado de desesperación, K. encuentra a un grupo de colegas y les pregunta a viva voz: “¿Alguien sabe si yo estoy?” La respuesta es inmediata y contundente: “No, Ud. no está”.  Agitado y con un sudor frío en la piel, K. se despierta.  “¡Qué alivio, fue todo una pesadilla!”, exclama. E inmediatamente le viene a la mente una frase que conocía de su admirado Ernesto Sábato: “No hay nada más real que un sueño”.

7 Respuestas a “El que no está

  1. benjamin elencwajg

    La culpa es de K por no haberse tomado las vacaciones cuando corresponde, es decir en enero. De todas formas no veo cuál es el drama; cambiando la frase “está de vacaciones” por la que corresponda al momento, ese sueño es adaptable a cualquier época del año.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con el Dr. Piombo. Sucede que en la Argentina, y específicamente en Buenos Aires, el pais se detiene el 15 de diciembre hasta el 15 de marzo, y es imposible lograr nada en estos días. Paso a explicar:
    1) Desde el 15 de diciembre hasta fin de año, se continúan en forma ininterrumpidas las reuniones de salutación y festejo de las llamadas Fiestas Navideñas y de Fin de año, donde se come y se liba como si estuvieramos en Siberia, pero con una temperatura que ronda los 30º C.
    Por esta razón, y con la mente en las reuniones con amigos, ex-compañeros del secundario, compañeros de trabajo, o deportivos del club, “amigas” impresentables no por sus características físicas o mentales sino por lo comprometidas, y también familiares.
    2) Desde el 1 al 31 de enero todo proyecto que se presenta no se estudia ni aprueba porque falta la autoridad que lo acepte.
    3) Desde el 1 al 28/29 de febrero nada se aprueba porque faltan los auxiliares consejeros de la autoridad resolutoria.
    4) desde el 1 de marzo hasta el 14, nada se tiene en cuenta salvo el comienzo de las clases de nuestros hijos, el conseguir los libros de texto, el concurrir a los actos inaugurales de las clases, el aguantar el tráfico interrumpido por los buses naranja, el adaptarse de nuevo al trabajo, el comentar las aventuras de vacaciones, etc.
    5) Recién después de la segunda semana de marzo, se comienza a respirar aire de trabajo serio.
    La pregunta es ¿será igual en los países desarrollados?
    Hace unos 40 años un médico francés, en un congreso, me comentó: “Sudamerica es África con raza blanca”. Se pueden imaginar como me enojé, pero ahora, 40 años después, creo que tenía razón.

  3. Es verdad, el personaje K es moneda corriente en el ámbito hospitalario. Pero también ese paradigma puede verse desde otra óptica: nadie puede contar con K a la hora de resolver problemas y definir conductas. Hace algo K para mejorar su lugar de trabajo? Por otro lado, a qué hora se va K del hopital? El que esté libre de pecado…

  4. José Luis Arietti

    Que buen tema para discutir!!! Estoy de acuerdo con Patricio, y creo yo a nivel del ámbito hospitalario público, en la mayoría de los casos que conozco el tal K toma sus vacaciones no al contado en enero sino en 12 cuotas(y como es en cuotas toma más cantidad)

  5. El problema es que probablemente K. no esté acostumbrado a resolver problemas ya que se toma vacaciones durante el resto del año y cuando sus colegas no están, no sabe que hacer….
    Para poder juzgar a sus colegas en esa forma tan “altruísta”, el señor K. debería realizar una mirada introspectiva y ver que hace él para mejorar las cosas en “casa”, tal vez no mucho…

  6. emilio marigliano

    Los habitos son como surcos que no cambian mas, Te levantas y comenzas con una rutina que no queres que te la toque nadie. Y asi empieza la actividad que jamas se discute, se crece en horizontal; para arriba, en el cuento seria cambiar el habito; nadie quiere cambiar nada. Ricardo Esper como siempre genial en su comentario. Un cuento buenisimo

  7. Creo que el Dr. Piombo toca un problema habitual; no creo que K sea un incapaz de resolver problemas o un vago que toma vacaciones más de la cuenta “en momentos no frecuentados por la costumbre”. K es el Dr. Piombo, éste es jefe de Coronaria del Argerich, luego no creo que K sea un incapaz o un vago (aclaro que no conozco al Dr. Piombo). Por otra parte, la alusión a Kafka y sus infinitas postergaciones, está muy buena. El estilo del Dr. Piombo es preciso y sin rodeos… creo que puede seguir incursionando en la literatura, y no tan sólo de temas médicos.

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