El médico virtual

Juan Gagliardi

Quiero comentar un hecho que ocurrió hace unos meses y reflexionar brevemente al respecto.

En su momento me tocó acompañar a un familiar que debía ser intervenido quirúrgicamente. Por su cobertura médica fue derivada por su médico clínico de cabecera al Dr. XXX para su evaluación y posterior intervención.

El día de la entrevista programada con suficiente antelación, nos encontramos que el profesional estaba de viaje y que sería evaluada por un “fellow” del servicio. Éste la atendió con toda deferencia y le solicitó los estudios prequirúrgicos de rigor.

En la siguiente visita para controlar los resultados de los estudios y programar la intervención, tampoco estaba el médico quién sería el encargado de la intervención, esta vez sin aviso previo.

Supuse que por sus múltiples tareas y responsabilidades como jefe de una sección no tendría tiempo para conocer a sus pacientes antes y tal vez lo hiciera el día de la intervención.

Llegó el día de la operación y para no extenderme, resumo lo que ya debe imaginar el lector. El famoso médico no apareció en ningún momento, ni antes ni después de la intervención, jamás vino a visitar a su paciente durante la internación. Tampoco se presentó a saludar a su paciente antes de la operación ni salió a dar información a los familiares luego, a pesar que todos sus asistentes juran que estuvo en quirófano y que fue él quien la operó.

Este es el médico virtual a quien me refiero en el título de este breve relato. Todo el mundo dice que está, pero no lo podemos ver, no podemos saber como es ni que piensa; tiene existencia aparente y no real o física.

Tal vez sea muy hábil con sus manos, tal vez sea muy distinguido en el campo de la cirugía, pero no es un “médico”. Como dice Paco Maglio, tendrá mucha teckné (aptitud que le brindan sus conocimientos y habilidades para curar la enfermedad), es decir es un muy buen técnico pero no tiene nada de medeos (actitud de una persona que cuida a otra).[i]

Tal vez sólo una palabra suya antes de la cirugía hubiera ayudado a controlar el temor de quien debía someterse a una intervención quirúrgica y aumentar su confianza.

Mi intención es alertar sobre la formación médica. ¿Es esta la clase de médicos que deseamos para el futuro? ¿No tendríamos que comenzar desde ya con algún cambio de actitud?

Los que tenemos algunos años en la profesión, tendríamos que responder a estas preguntas y liderar este cambios con nuestro ejemplo.

Los médicos que practican la medicina clínica, cuando adquieren la experiencia suficiente, nunca dejan de reconocer que los encuentros personales con los pacientes constituyen los aspectos más satisfactorios de su vida profesional.[ii] Tal vez esto sea distinto en los profesionales que practican la medicina quirúrgica o intervencionista. O tal vez sólo tuvimos una mala experiencia.

La palabras alientan al paciente a compartir esperanzas e inquietudes, pero además son necesarios los gestos de atención respetuosa y comprensión que ayudan a construir una mejor relación médico paciente.


[i] Maglio F. Los pacientes enseñan. Puentes entre el interrogatorio y el escuchatorio. 1° Ed. Buenos Aires. Libros del Zorzal, 2011.

[ii] Doval HC. Escuchar, narrar, construir historias: el oficio de un médico. Rev Argent Cardiol 2006;74:183-90.

5 Respuestas a “El médico virtual

  1. Sí , resulta muy triste el relato, por cuanto me pongo en el lugar del paciente . Hace 8 meses “me tocó” sufrir la medicina en carne propia en una operacion de columna lumbar . Por suerte para mí , la experiencia fué totalmente distinta . Dí con un medico cálido , humano , comprensivo y que no ocultó su alegría ante el exito del procedimiento . Creo que sus fellows seguirán su conducta tan humana , es decir , se debe practicar con el ejemplo .Por otro lado deberíamos preguntarnos porué suceden estos “abandonos ” …pero supongo que ese sería otro largo tema .

  2. José Francisco Florio

    Estimado Dr. Gagliardi: La situación que Ud. recrea es una muestra más de cómo, lamentablemente, se ha ido deshumanizando la profesión y se ha perdido la importancia del trato con el paciente, todo lo cual deteriora seriamente la relación y fomenta la desconfianza en el médico. Hemos perdido pausa y paciencia con los pacientes (vaya contradicción esta última), así como también capacidad para poder explicarles con claridad qué les está pasando, por qué se les hará tal o cual estudio complementario, para qué se les receta un medicamento.
    Soy un profesional joven, hace poco más de un año trabajo en consultorio en forma regular, y en este tiempo he podido observar que muchos colegas no brindan información suficiente y adecuada, o bien lo hacen empleando un lenguaje excesivamente técnico, en escaso tiempo, y muchos pacientes no logran comprender lo que se les ha dicho. Y aclaro que digo esto sólo a modo ilustrativo, no a modo de exaltación del ego.
    Uniendo esto con los aspectos de la formación que Ud. menciona, considero que en esa etapa se debería insistir en rescatar y restaurar el rol de comunicador social que tenemos los médicos. Para ello, es necesario volver a adquirir la habilidad de poder articular el lenguaje coloquial que manejan muchos de nuestros pacientes con nuestro léxico, ejemplificar con elementos y situaciones cotidianas que puedan representar patologías, etc.
    Deseo que la experiencia que la ha tocado vivir a Ud. junto a su familiar haya sido un caso aislado, pero creo que en este tema tenemos bastante para corregir.

  3. Se han equivocado, ese cirujano no solo tiene gran tecnica, ademas es como D’os….esta en todas partes y nadie lo puede ver. Dr. Luis Wolman

  4. Lamentable, creo que no necesariamente tiene que ver con su formacion academica, mas bien , con su formacion ‘etica y personal, con su “Don de Gente”.
    Tuve hace anos, dada una grave cardiopatia de mi hija, la necesidad de viajar a EEUU para que le realizaran una intervencion muy complicada que realizaban en ese momento pocos profesionales con ‘exito.
    este SENOR, que ademas era medico, que es PHD (doctor en medicina de Harvard), un Dios en la tierra para sus mismos colegas, se tomo el trabajo de venir dos veces a la habitacion para conocernos y hablar con nosotros, darnos contencion y tranquilidad antes de la cirugia, se tomo mas de una hora para explicarnos el desarrollo y conclusion de la operacion al finalizar la misma (despues de mas de tres horas de trabajo), y se tomo nuevamente un tiempo mas para despedirnos al darnos el alta.
    Doce anos despues en un congreso internacional de cardiologia pediatrica en argntina, donde venia como invitado especial, se tomo un tiempo por la tarde para volver a ver a su paciente que ya tenia 12 anos, y a la que trato afectuosamete y con total respeto.
    tal vez no se trata de cuanto sabemos, ni que tan buena sea la tecnica, ni cuanto cobramos por el trabajo, se trata de que calidad de persona somos en definitiva.

  5. Juan:
    Esa es un triste realidad del ejercicio de la medicina en muchos centros de Estados Unidos, más aún si de por medio está alguna “cobertura de seguro” o un origen extranjero no muy acaudalado. Pero lo lamentable es que también lo vemos en nuestros hospitales, con nuestros pacientes. Tu relato una importante reflexión sobre la necesidad de humanizar nuestro trato a los pacientes que son los que nos enseñan día a día. Un saludo afectuoso desde Dominicana y espero que se fortalezca en ti esa vocación humana que nos remarcaba Bertolasi.
    Rolando Cuevas P.

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