Viajero frecuente III Algo para declarar? (continuación)

Jorge Lowenstein

Donde fueres, haz lo que vieres.                    

Proverbio anónimo.

Segunda visita

Mi segunda vez en Japón fue gestada cuando en  Seattle, en  Junio 2001, el profesor Kiyoshi Yohida se acercó, durante el Congreso de American Society of Echocardiography, a mirar nuestros “abstracts” sobre la determinación de reserva coronaria con eco Doppler. Su grupo fue pionero mundial sobre el tema y seguramente le llamó la atención nuestra experiencia de más de 1000 pacientes estudiados en forma consecutiva

Como presidente del 14 vo Meeting  de la Sociedad Japonesa de Ecocardiografia me preguntó muy amablemente si aceptaba su invitación para viajar a Kobe en el 2002 para participar de su próximo Congreso; aunque no recordaba ningún compromiso quise darme cierta importancia y le respondí que tenia que consultar mi frondosa agenda por lo que recién al día siguiente le iba a poder contestar. Puedo recordar que esa noche por la excitación y la duda prácticamente no pude dormir, pensé que tal vez lo había agraviado con la respuesta  y que posiblemente no volvería a verlo; cuando  regresó al  día siguiente, para conocer mi decisión, mi otro yo quiso abrazarlo muy  fuerte pero sólo atiné a una  respetuosa  reverencia. 

La cosmopolita ciudad de Kobe, reconstruida y modernizada luego del terremoto del año 1995 es  hoy una de las diez ciudades mas grandes de Japón; hospedarse en la torre del hotel Portopia en el piso 31 que permite apreciar toda la belleza de esta ciudad marítima fue un lujo que tengo que agradecerle eternamente a los anfitriones ( Foto 9). Nuestro hotel, como la mayoría de los existentes, estaba provisto de un fascinante inodoro computarizado con un asiento calefaccionado  a la temperatura deseada, con un panel de diversos botones que hacían emerger el agua y el secado por aire en diferentes direcciones según sexo, anatomía y ocultas preferencias ( hoy tecnología auto superada  con  puerto USB para disfrutar de música  con balanza incorporada y hasta la posibilidad de analizar la orina)

Foto 9 con la vista del puerto de Kobe desde el piso 31 del hotel  Portopia

El Congreso fue todo un éxito pero, como la mayoría de las presentaciones eran en Japonés tuvimos  mucho tiempo libre y gracias a la generosidad del Ing. Hideyo Kamada de Hitachi  que con su  permanente sonrisa  nos acompañó durante toda la estadía, tuvimos la oportunidad de subir en funicular al monte Yoshino a los fines de apreciar  uno de  los eventos más esperados del Japón, la belleza del cerezo en flor (sakura).

Mas de 30.000 árboles lucen en el cerro y uno se desplaza entre las flores que vuelan cuan mariposas rosas, con el  aire perfumado y con  la rara sensación de caminar  sobre una alfombra de pétalos  ( fotos 10 -11); dicen que la flor de  sakura  por ser tan  delicada se desgaja rápidamente por el viento; así, se puede disfrutar de su belleza y al caer en su plenitud, no da tiempo a verla marchitar. Esto guarda relación con parte del antiguo código Japonés de los samurai cuya aspiración era morir en la batalla, en el momento de su máximo esplendor y no envejecer ni  “marchitarse”, como tampoco lo hace la flor del cerezo en su árbol.

Fotos 10 y 11  del  Monte Yoshino con sus miles de cerezos en flor (sakuras)

 De hecho, en la sociedad japonesa los sakura representan la espiritualidad y lo efímero de la vida humana ya que las flores desaparecen completamente en un par de semanas.

También visitamos Nara, capital del Japón por sólo 74 años después de  fundada en el siglo VIII; hoy gran parte de la ciudad es un parque y los ciervos en libertad saludan a los paseantes.

En esta pequeña localidad florecieron la cultura y las artes sostenidas por la fe budista y como recuerdo queda en pie el imponente templo de madera de  Todajii con su colosal buda de bronce, que originalmente estuvo cubierta en oro (fotos 12 y 13)

Fotos 12 y 13 El Templo de Tojii en Nara es el más antiguo de madera con su gran Buda de Bronce

 Fuimos  de Kobe a Kyoto en el Shinkansen, un tren bala que alcanza los 300 km por hora  y su puntualidad hace que los japoneses pongan el reloj en hora de acuerdo a su horario de llegada o partida. Si uno quiere conocer el desarrollo de un país, uno de los  mejores índices es  evaluar como funcionan sus trenes.

Para conocer el Japón más tradicional hay que visitar a Kyoto que otrora fuera gran Capital  (después de Nara).La ciudad es maravillosa y tiene algunos de los templos budistas, santuarios sintoistas, palacios, parques y  jardines zen más famosos. Dicen que hay alrededor de 2000 templos y 400 de ellos son Sintoistas

De interés fue aprender un poco más del sintoismo o shintoismo que es culto más antiguo del Japón, considerada la religión del estado hasta 1945 y que cuenta con la mayor cantidad de fieles. En realidad, se trata mas bien de un estilo de vida muy especial que considera sagrada toda la naturaleza; las divinidades sintoistas son varias, cada una dirige un aspecto diferente de la vida y tiene como mensajero un animal en particular; es de destacar que no existen  pautas establecidas para la oración y cualquiera puede rezar a sus dioses aunque es  costumbre lavarse las manos y la boca para purificarse, arrojar alguna moneda a la caja de ofrendas, hacer sonar la campana, inclinarse dos veces y dar dos palmadas, para luego de pedir el deseo inclinarse nuevamente dos veces y retirarse sin dar la espalda al santuario

Visitar el Kinkakuji o pabellón dorado es mandatario; se trata de un templo zen de 3 pisos donde los muros, columnas y aguilones de las 2 plantas superiores están totalmente forradas  de oro puro; el actual pabellón es la fiel reconstrucción del que  fuera incendiado en el año 1950, por un monje loco que se obsesionó  por su belleza; la perfección de sus líneas se refleja exageradamente en el lago y a mi modesto entender es una de los mas encantadoras  obras arquitectónicas que puedo recordar. (fotos 14 y15)

Fotos 14 y 15 Inkakuji o pabellón dorado y su parque estanque

Foto 16  Kinkakuji o pabellón dorado            Foto 17    Ceremonia del Té “sado”  en el parque.

 Éste edificio, seguramente el mas fotografiado del Japón, está rodeado de un magnífico parque y estanque de agua y sus islas y piedras representan la  historia de creación Budista

(foto16); el sentimiento de profunda espiritualidad que se respira al caminar por sus jardines llenos de energía  es seguramente el que se quiso expresar  hace 600 años cuando el pabellón y sus alrededores fueron proyectados. Es de destacar que a diferencia de los edificios y parques occidentales en  los que la geometría  y la divina proporción son determinados por el hombre, los diseños  japoneses evocan la naturaleza convirtiéndola en parte de su escenario.

Por supuesto que participamos, en el mismo parque, de la milenaria ceremonia del té llamada “sado”( foto 17); uno ingresa a un cuarto sencillamente decorado con una pintura  y un  ikebana, donde una especialista en el tema lo recibe con una inclinación que se debe devolver, se sienta en el piso de tatami  mientras preparan el te verde que se lo sirven en un cuenco o tazón especial  que  hay que recibirlo con la mano derecha, colocarlo en la palma izquierda y girarlo 2 veces en sentido horario; le recomiendan probar  previamente un bocadillo dulce e ingerir la infusión en 3 ó 4 pequeños sorbos, y al finalizarlo debe virarse la taza 2 veces en sentido antihorario. Todos los movimientos son muy precisos hasta en los mínimos detalles y la ceremonia tiene como principal objetivo invitar a la reflexión, relajación o solo a una tranquila conversación.

Al caminar por Kyoto uno se siente atraído a adentrarse  en el castillo rojo (Nijo Castle, foto 18) antaño utilizado como palacio familiar del shogunato Tokugawa cuyo interior esta profusamente ornamentado y sus pisos  “ruiseñor “ fueron diseñados para que al caminar despidieran un sonido semejante al piar de los pájaros, advirtiendo así la presencia de intrusos

Foto 18  Nijo Castle o Castillo Rojo

Tampoco se puede dejar de visitar el templo budista de Higashi Hongan-ji, fundado en el siglo XIII y que ostenta el título de edificio de madera más grande del mundo.

Es interesante desplazarse por Gion, el legendario distrito de las Geishas con la esperanza  de verlas pasar cuando al atardecer acuden a su trabajo tan particular (foto 19)

Foto 19 las únicas 2 geishas que  vimos pasear por Gion en Kyoto

Cerca de Kyoto visitamos Fushini reconocido como uno de los lugares más bellos del Japón  con cientos de Toriis rojos, donados por empresas y particulares con la intención de que se cumplan sus deseos (foto 20); uno a medida que asciende la colina se cruza con estatuas  de zorros que aparecen por pares y son los mensajeros de Inari, la deidad  de la fertilidad, del  arroz, la agricultura y la industria; se camina dentro de un  prolongado “túnel de puertas” hasta llegar a su famoso santuario  donde es costumbre tocar la campana para despertar al dios del arroz y de los negocios

Foto 20  Toriis  de Fushimi . Los templos del Inari  poseen además del torii de acceso, muchos otros, erigidos uno detrás de otro, formando pasadizos o túneles muy largos

Lo mas emocionante fue visitar Hiroshima que hoy volvió a ser una ciudad industrial, llena de alegres estudiantes; a medida que uno se acerca al río Ota, que se secó completamente aquel fatídico  6 de agosto de 1945, va recordando que se destruyeron 12  km2 de la ciudad y murieron instantáneamente 70.000 personas, y otras 80.000 no sobrevivieron a quemaduras, radiaciones y  otros padecimientos a largo plazo; como único testigo presencial, en el epicentro del estallido  se encuentra  el esqueleto  de hierro  retorcido de la cúpula  de Gembaku, el salón de promoción Industrial  hoy símbolo de la ciudad. (foto 21 )

Foto 21 Hiroshima el rio Ota y el domo símbolo de la ciudad

Se puede recorrer el parque de paz en memoria de las victimas de la bomba A, con cenotafios y distintas referencias y monumentos dedicados a los niños  con  una llama eterna que solo se ha de apagar cuando desaparezca la última arma nuclear. El museo  memorial es de lo más conmovedor y desgarrador que uno se pueda imaginar; los relojes detenidos a la 8.15 hs, la réplica de la  bomba colgada en la pared, una  maqueta de la ciudad poco antes y otra después del desastre, figuras de  gente derretida, las huellas de cuerpos en los umbrales de bancos y colegios; pero lo mas llamativo, es su presentación sencilla, para una  visita relatada en todos los idiomas, con una visión antimilitarista y sin la mínima sensación de rencor ni odio.

Cuando uno sale del museo ya no es el mismo que cuando ingresó, pero inmediatamente se  tropieza con  los retoños de los árboles que empezaron a crecer mucho antes de lo previsto, entonces invadido por una renovada  esperanza  corre a agitar con fuerza el badajo de la gran  campana para implorar por la paz mundial (foto 22 y 23)

Foto 22 Hiroshima  parque de la Paz      Foto 23  Haciendo tañer  la campana de la paz

 Con trasbordador desde  Hiroshima llegamos en pocos minutos a la mágica isla santuario  de Miyajima donde pudimos apreciar su majestuoso torii rojo enclavado en el mar y que constituye uno de los mas bellos paisajes del archipiélago japonés; visitamos una vieja  pagoda de 5 pisos, caminamos acariciando ciervos domesticados y ya dentro del templo de Itskushina del siglo VI, que parece flotar cuando la marea sube, nos transportamos a la época donde la isla fue tan sagrada que durante siglos las mujeres tenían prohibido el acceso y los ancianos eran evacuados antes que fallecieran. No hay relato ni fotografía que pueda expresar la belleza, armonía y espiritualidad del anochecer que se vive en esa isla. (Fotos 24 y 25)

Foto 24 Torri en el agua en Miyajima            Foto 25 Templo de Itskushina, siglo VI

 El último día  paseamos varias horas por Kōrakuen  Park  que es uno de  los 3 parques mas importantes de Japón ( fotos 26-28)  y como despedida degustamos la famosa carne marmoleada de Kobe, cuando todavía no era tan conocida en el mundo; la característica que la hace tan sabrosa, además de extremadamente cara, se debe a que las terneras del  ganado Wagyu, son alimentados con cerveza y sake, y según dicen, frecuentemente masajeadas mientras escuchan  música clásica en sus verdes laderas. 

Foto 26-28. Parque Kōrakuen del 1700  uno de los 3 grandes Jardines del Japón

 Continuará…

2 Respuestas a “Viajero frecuente III Algo para declarar? (continuación)

  1. Marcos gabriel Ber

    Estimado Jorge: ¡Que maravilla sus relatos! Me dejan boquiabierto nos transportan a otro mundo…y me hizo reír a carcajadas con los detalles del hotel con inodoros tan especiales…Siempre es muy grato leerlo y agradezco haberlo conocido y haber tenido el honor y privilegio de ser discìpulo suyo. Un fuerte abrazo, con cariño y profunda admiración.

  2. mendoza aguilar c. e

    la verdad siempre es muy agradable escuchar las disertaciones del dr lowenstein , pero este relato es espectacular lo transporta a uno a esos lugares tan remotos , la verdad q es un magnifico escritor , deberia tambien incursionar en esta rama

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s