Publicaciones destacadas desde la perspectiva del cardiólogo

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Por el Dr. Jorge Thierer

Mortalidad cardiovascular global en los últimos 25
años: cifras y determinantes

Roth GA, Forouzanfar MH, Moran AE, Barber R, Nguyen G, Feigin VL, et al. Demographic and epidemiologic drivers of global cardiovascular mortality. NEngl J Med 2015;372:1333-41. http://doi.org/46p

Globalmente, el número absoluto de muertes cardiovasculares en el planeta ha aumentado en las últimas décadas. Diferentes son los factores que influyen en este fenómeno, entre los cuales sin duda se puede considerar el aumento de la población mundial (que lógicamente implica más muertos), su envejecimiento progresivo (a mayor edad, mayor chance de origen cardiovascular de la muerte) y modificaciones epidemiológicas y terapéuticas (prevalencia de factores de riesgo, progresos en el tratamiento, etc.). El Estudio de Carga Global de Enfermedad 2013 (GBD 2013) determinó la mortalidad específica por edad en 188 países agrupados en 21 regiones, y su variación entre 1990 y 2013, tomando en cuenta 240 causas de muerte. El subestudio que presentamos se enfocó en la mortalidad cardiovascular, considerando 10 causas específicas (cardiopatía isquémica, hipertensiva y reumática; accidente cerebrovascular isquémico y hemorrágico; miocardiopatías y miocarditis, endocarditis, fibrilación y aleteo auricular, aneurisma de la aorta, enfermedad vascular periférica) y una categoría que englobaba el resto de las causas cardiovasculares de muerte. Se consideró en cada país el número de muertes cardiovasculares en 1990 y 2013, el crecimiento de la población, los cambios en la estructura poblacional en sexo y edad y los cambios epidemiológicos, entendidos como la variación en la tasa de mortalidad específica para edad, sexo y causa, que no se explicara por el crecimiento o el envejecimiento poblacional. Se plantearon tres escenarios: a) uno en el que se consideraran las muertes esperadas en 2013, si manteniéndose la estructura poblacional de 1990 solo se tomara en cuenta el incremento de la población entre esos 2 años. Este primer escenario permitió entonces conocer el aumento en número de muertos atribuible exclusivamente al crecimiento poblacional; b) un segundo escenario en el que se calculara el número de muertes esperadas en 2013 teniendo en cuenta el crecimiento de la población pero también el envejecimiento, y manteniendo constantes las tasas de muerte específicas para cada causa, sexo y edad de 1990. La diferencia entre el número de muertes esperadas en el segundo escenario respecto del primero permite conocer el número de muertes esperable exclusivamente por el envejecimiento poblacional; c) un tercer escenario, con las muertes realmente observadas en 2013; la diferencia respecto de las muertes esperadas en el modelo b) representa entonces las muertes atribuibles a las diferencias epidemiológicas.
En 2013, entonces, el número de muertes cardiovasculares fue de casi 17,3 millones, representando casi un 41% de incremento respecto de 1990, cuando se habían registrado 12,3 millones. Este incremento se debió a un aumento en el número de muertes debido al crecimiento poblacional del 25%, un aumento en el
número de muertes debido al envejecimiento del 55% y un descenso en el número de muertes por cambios epidemiológicos del 39%. De los 5 millones de muertes de más entre ambos años, casi el 50% se debieron a la cardiopatía isquémica, aun cuando hubo un descenso estimado del 34% en su prevalencia. La patente de aumento por crecimiento y envejecimiento poblacional y decremento por razones epidemiológicas se repitió para casi todas las causas de muerte cardiovascular; pero en el caso de la cardiopatía reumática el decremento por causa epidemiológica fue tan alto que la suma algebraica arrojó un descenso en el número de muertes entre 1990 y 2013 del 26% (única causa que presentó descenso en número absoluto de muertes a lo largo del período considerado). La fibrilación/aleteo auricular y la enfermedad vascular periférica fueron excepciones a lo descripto; en ambos casos hubo aumento del número de muertes por las tres causas, crecimiento y envejecimiento poblacional y, además, por razones epidemiológicas: por ello hubo un aumento en el número de muertes del 288% y 155% respectivamente, muy por encima de las otras etiologías. En el análisis por regiones, el sur de Asia mostró el mayor incremento de muertes cardiovasculares, 97%, mientras que las únicas regiones con descenso fueron Europa central y occidental. Nuestra región, el sur de América Latina no mostró cambios.
Este análisis revela que de no ser por el aumento y el envejecimiento de la población el número de muertes cardiovasculares hubiera sido menor en 2013 que en 1990. Estudios previos habían atribuido la mitad de ese descenso a mejoras en el tratamiento. Pero, como vemos, solo en algunos países alcanzan ese progreso y los cambios epidemiológicos a generar un verdadero descenso del número de muertes. El aumento y envejecimiento demográfico no pueden ser combatidos. Mejores condiciones de vida y prevención de muertes tempranas resultantes aparecen paradójicamente como las mayores responsables del aumento de las muertes cardiovasculares. ¿Leeremos en el futuro reportes sobre el aumento de las muertes por cáncer porque disminuyeron las debidas a enfermedad cardiovascular?

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