Publicaciones destacadas desde la perspectiva del cardiólogo

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Por Dr. Jorge Thierer

Pretratamiento con clopidogrel en pacientes sometidos a angioplastía coronaria. Revisión sistemática y metaanálisis

 El uso de clopidogrel en adición a la aspirina ha de­mostrado que reduce los eventos isquémicos en los pacientes con enfermedad coronaria estable luego de la angioplastia y en los pacientes con síndrome coronario agudo con tratamiento médico habitual, reperfusión con fibrinolíticos o angioplastia primaria.

Si bien varios estudios evaluaron el efecto del pre­tratamiento con dosis de carga de clopidogrel antes de la angioplastia o de la cinecoronariografía, ninguno tuvo poder suficiente para detectar diferencias en mortalidad. Un metaanálisis reciente (7) evaluó dicho punto. Se seleccionaron seis ECA, dos análisis obser­vacionales de ECA y siete estudios observacionales, publicados entre 2001 y 2012. Los estudios diferían en cuanto a la presentación de los pacientes (ambulatorios o síndrome coronario agudo) y dosis y momento de la carga con clopidogrel.

El pretratamiento fue definido como la administra­ción de una dosis de carga igual o mayor de 300 mg o una dosis de mantenimiento de 75 mg durante más de 5 días. El punto final primario de eficacia fue mortalidad total y el de seguridad, sangrado mayor.

Se incluyeron 37.814 pacientes, de los cuales 8.608 correspondían a ECA. En ellos, el pretratamiento con clopidogrel no se asoció con reducción de la mortalidad total (1,54% vs. 1,97%; OR 0,80, IC 95% 0,57-1,11; p = 0,17). Estos resultados fueron consistentes en el resto de los pacientes considerados. Los pacientes con pretra­tamiento presentaron reducción de eventos coronarios mayores (9,83% vs. 12,35%; OR 0,77, IC 95% 0,66-0,89; p < 0,001). En un análisis de sensibilidad, los pacientes con IAM con elevación del segmento ST tuvieron re­ducción de la mortalidad con el pretratamiento: 1,28% vs. 2,54%; OR 0,5, IC 95% 0,26-0,96; p = 0,04.

El pretratamiento no se asoció con aumento del riesgo de sangrado mayor (3,57% vs. 3,08%; OR 1,18, IC 95% 0,93-1,50; p = 0,18).

Este metaanálisis demuestra que en pacientes pretra­tados con clopidogrel no hay reducción de la mortalidad total ni aumento en el riesgo de sangrado mayor. Con­firma una reducción en los eventos coronarios mayores y plantea la posibilidad de un mayor beneficio en el contexto de IAM con supradesnivel del segmento ST, que debería confirmarse en un estudio diseñado a tal fin.

 Referencias

 

Bellemain-Appaix A, O’Connor SA, Silvain J, Cucherat M, Beygui
F, Barthelemy O, et al. Association of Clopidogrel Pretreatment With
Mortality, Cardiovascular Events, and Major Bleeding Among Patients
Undergoing Percutaneous Coronary Intervention: A Systematic Review
and Meta-analysis. JAMA 2012;308:2507-16.http://doi.org/kk7

 

 

Publicaciones destacadas desde la perspectiva del cardiólogo

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Por Dr. Jorge Thierer

No hay lugar para los ácidos grasos poliinsaturados en la profilaxis de la fibrilación auricular en cirugía cardíaca

 La FA se presenta en aproximadamente la tercera parte de los pacientes en el posoperatorio de cirugía cardíaca, aun bajo profilaxis con betabloqueantes o antiarrítmicos. Evidencia experimental y de estudios abiertos, no controlados con placebo y con escasa cantidad de pacientes sugiere que los ácidos grasos poliinsaturados n-3 de cadena larga (AGPI) pueden disminuir su incidencia.

El estudio OPERA, (6) aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, evaluó la hipótesis de que los AGPI reducen la incidencia de FA en el posoperatorio de cirugía cardíaca. Se llevó a cabo en 28 centros de tres países: Estados Unidos (Univ. Harvard), Italia (Mario Negri) y Argentina (GESICA).

Se incluyeron 1.516 pacientes con ritmo sinusal que recibieron AGPI o placebo. Se administraron cápsulas de 1 gramo, con una dosis de carga preoperatoria de 10 g en hasta 5 días, u 8 g en 2 días (incluyendo la mañana de la cirugía) y luego 2 g diarios hasta el alta o el día10 (lo que ocurriera primero). El punto final primario fue la incidencia de FA de al menos 30 seg detectada por monitorización electrocardiográfica continua (que debía prolongarse al menos durante 5 días).

La edad promedio fue de 63,7 años; el 7,7% de los pacientes tenían antecedente de FA. La mediana de EuroSCORE logístico fue de 3,7. En la mitad de los casos la cirugía involucró al menos una válvula. La medicación posoperatoria incluyó betabloqueantes en el 76,9% de los casos y amiodarona en el 36,9%. No hubo diferencia en el punto final primario (30,7% con placebo, 30% con AGPI) ni en la proporción de FA prolongada o sintomática, número de episodios, eventos adversos o duración de la internación. No hubo dife­rencia tampoco en subgrupos según ingesta previa de aceite de pescado, niveles plasmáticos de fosfolípidos o días de carga con la medicación.

De acuerdo con la evidencia surgida de este ensayo, los ácidos grasos poliinsaturados no tienen lugar en la profilaxis de la FA posoperatoria. Queda por ver si pueden tener algún papel en otro contexto.

Referencias Bibliográficas

6. Mozaffarian D, Marchioli R, Macchia A, Silletta MG, Ferrazzi P, Gardner TJ, et al. Fish oil and postoperative atrial fibrillation: the Omega-3 Fatty Acids for Prevention of Post-operative Atrial Fibrilla­tion (OPERA) randomized trial. JAMA 2012;308:2001-11.

 

Maravilla Técnico Científica vs. Descrédito y Cuestionamiento

Dr. Fernando Peliche

Dr. Fernando Peliche

La paradoja de la medicina actual:

A pesar del extraordinario adelanto en los últimos  50 años  en materia de medios diagnósticos y terapéuticos la medicina esta más cuestionada que nunca. Como se explica eso? Creo que deben considerarse varios puntos. Si bien gran parte de la literatura medica filosófica hoy se halla dominada por la bioética, hay grandes temas de discusión poco examinados. Welcome aboard Battlestar Socrática¹.

  Vivimos un momento de intensa controversia sobre los principios epistemológicos  (-las science wars-). La moda “posmoderna”, la deconstruccion, y  toda la parafernalia conceptual implicada, lleva a poner en duda los elementos del racionalismo iluminista. Lo mismo sucede con el “programa fuerte” de la sociología de la ciencia a là Barnes, Bloor y la escuela de Edimburgo (“sociología de la ciencia”). Solo es cultura pop altisonante y hueca. Detrás de la supuesta  pretensión progresista de esas posiciones  solo queda en realidad un relativismo cognitivo que mina nuestra tradición racionalista moderna.

Hoy es más cierta que nunca la división entre las “dos culturas” de las que se quejaba Sir Charles Percy Snow hace medio siglo².

 Todo esto ha sido suficientemente criticado y ridiculizado por A Sokal ³ 4..,como para abundar mas, pero, con respecto a la medicina debe recordarse que uno de los próceres del relativismo,  T.Kuhn5,,resucitó el trabajo de L. Fleck donde se plantea que la sífilis es un acuerdo entre los médicos y no lo que sabemos que es.”Todos los hechos están construidos socialmente”.Esa es la idea en boga. No hay verdad como correspondencia con la realidad sino acuerdo entre los científicos que hacen prevalecer sus ideas de acuerdo a su poder de convicción “Give me a lab and I Will  raise the World” (denme un laboratorio y construyo el mundo) escribió Bruno Latour 6.

  O sea que, por ejemplo, el momento magnético del electrón,que hoy puede medirse con una precisión fantástica o la orbita de Neptuno, son construcciones sociales y no cosas que están ahí afuera y  logramos medirlas. No se necesita ser un positivista a ultranza para pensar que están ahí, y, que mas allá de toda duda razonable, (para obviar el escepticismo radical de Hume), maravillosamente,  ¡son comprensibles!

 Esto nos lleva al punto siguiente: la enfermedad como “construcción social”.

 Hoy se repite esa muletilla como gran  revelación, cuando en realidad esconde un disparate, como todos los tópicos: Si se refiere a que la pobreza y la falta de recursos básicos enferma, es trivial. Si se toma al pie de la letra, es falsa. La enfermedad no es una metáfora, como dice Susan Sontag.6

 La enfermedad es un proceso que le ocurre a un ser vivo, por razones diversas y su denominación es un objeto conceptual como el numero 2 o la función cuadrática.

 Podríamos parafrasear a Borges 7: ¿Existe en el  cielo el lupus? O lupus es solo un apodo que los hombres dan a ciertos hallazgos inmunologicos?

 O si fuéramos empiristas nos preguntaríamos: ¿solo es unas sensaciones en nuestra mente?

 Un examen más profundo lleva a concebir la enfermedad como  una entidad abstracta, un objeto conceptual, y éstos, mas allá de las soluciones platónicas., nominalistas o empiristas mencionadas antes, pueden entenderse  a través de un materialismo conceptualista y ficcionista como plantea M Bunge9. Y entonces “lupus” o “tuberculosis” tienen el mismo status  que el número dos o la función lineal.

 Y se termina el disparate planteado por B Latour de que la momia de Ramses II no tenia, como mostraban sus caries óseas, signos inconfundibles de TBC, porque está aún no había sido descubierta3

  La falta de una cosmovisión científica  en ciertos medios  lleva a creer sin más que  diversas novedades (o no tan novedades)  físico matemáticas pueden servir para  extrapolarlas a hechos biológicos sin relación con las mismas. Así se menciona alegremente la teoría del caos para aplicarla a la medicina (sin aclarar cómo), el teorema de Gödel para impresionar a analfabetos lógico matemáticos (intentando trasladar algo de los sistemas axiomáticos a los problemas fácticos, injustificadamente) o el principio de incertidumbre de Heisenberg (que no es una novedad, tiene casi 100 años) para cosas que tienen 24 órdenes de magnitud de diferencia. Alguien escribió que la Hipertensión conocida como síndrome del guardapolvo blanco podría tener que ver con ese tipo de incertidumbres, sin arredrarse por 24 ceros de diferencia.

 Lacan escribió que la estructura de la neurosis es la del toroide (la estructura de un anillo sólido, como una cámara de neumático) e ignorantes en topología lo citan como sagrada escritura 2 Freud decía que todo encuentro al azar es una cita, lo cual revela ignorancia del azar (y de las citas).La probabilidad de encontrarse con alguien determinado es bajísima comparada con la probabilidad de encontrar un conocido sin especificar 8.

 Una cosa es la metáfora y otra cuestión la conclusión inatingente, que sigue siendo una falacia no formal.

   La medicina se ejerce  en condiciones de incertidumbre pero mucho más “macroscópica”.Como en otras cosas (en economía Kahneman y Tverski ganaron el Nobel por precisar eso) nunca es posible disponer todos los datos pero se necesita tomar decisiones. Como se dijo siempre la medicina sigue siendo ciencia y arte. Y nadie le pide certidumbre a la ciencia ni evidencias al arte.

 No se lo que soy pero sé de que huyo, decía Montaigne Nosotros deberíamos evitar decir-por ejemplo- que vamos a tener un enfoque holístico del paciente, cosa que también suena bien (“políticamente correcto!”) pero no tiene en cuenta que todo conocimiento humanamente posible es un recorte de la realidad, como enseña Rolando García10.

  También podemos huir de darle un aire romántico a la locura al estilo Foucault y seguidores, cosa que no es más que otra cosa disparatada. La locura es una trágica enfermedad y no una toma de posición ante el Mundo. (en el S XIX se hacia lo mismo con la tuberculosis como lo atestigua una enorme literatura acerca de Chopin, Byron y otros) Entonces la tuberculosis era la enfermedad de moda de celebridades y nuevos ricos.

  Ahora la locura es expresión de oposición al establishment.

 Cuando una enfermedad tiene aristas no aclaradas (antes la TBC, luego el cáncer, ahora el SIDA) tiende a hundirse en significados   adscriptos arbitrariamente, que solo sirven para complicar su manejo eficaz (S Sontag ,Ob. cit) Por eso el médico debe seguir necesitando coraje y templanza para decidir sin tener todos los datos que quisiera, por mas que los métodos de hoy ofrezcan mil oportunidades más que antes.

 El médico del mañana va a seguir necesitando las virtudes cardinales o si lo queremos decir más moderno, las “guts” (agallas) que decía Hemingway: grace under pressure. (Elegancia bajo presión)  

 Y el ocaso de la semiologia planteado por Agrest 11no ayuda para ello. Y menos la falta de fingerspitzengefühl (sensibilidad en la punta de los dedos) como cuenta Cereijido 12 que gustaba decir Houssay.

 El ocaso de la semiologia produce cosas como ciertas conclusiones del SOLVD: descubrir que el tercer ruido o la ingurgitación yugular tienen un pronostico funesto, como ya sabían Gallavardin o Potain.

 El abandono de lo clásico nos expone a volver a inventar la rueda.     

 En ciertos medios se propugna una visión de la ciencia médica que no sea lineal, newtoniana, ilustrada. Es parte del ataque relativista cognitivo a la moda posmoderna.

 También es algo trivial o falso según como lo tomemos. Si lo que se quiere decir que un buen medico debe tener cultura humanística, eso ya lo sabía Sydenham, que recomendó a un alumno leer el Quijote para mejorar su medicina.

 Uno puede aprender mas a meditar sobre ética leyendo Antigona que con un tratado de la especialidad, pero eso no es una novedad. Por algo es un clásico.

 En el supuesto que alguien sepa que es ser newtoniano en esta época de supercuerdas y twistors y bosones de Higgs, la critica siempre apunta desde ese relativismo antiilustrado típico de todas esas corrientes de pensamiento.

 Necesitamos formar a los futuros médicos en una cosmovisión científica y para eso se necesita evitar el analfabetismo científico y matematico. No se trata de dominar complicadas formulaciones matemáticas, sino de algo fundamental: que la educación enseñe a  pensar.

 Hernán Doval escribió en la Rev.Arg: de Cardiología algo que resume esa idea:”no esta mal que el investigador sea una persona científicamente culta”13

 Pensar, hoy día,  parece más significar qué estudio pedir que como analizar los problemas. Y eso es una catástrofe costosa, ineficiente, e intelectualmente negativa.

  El error medico (last but no least): no  es menor en cuanto al cuestionamiento de la medicina el creciente reconocimiento de la frecuencia del mismo.

 Desde la publicación seminal del IOM 14 se ha publicado gran cantidad de trabajos al respecto. No cabe duda de que el  cambiar la actitud tradicional de ocultamiento por una reflexión seria sobre los motivos  y mecanismos individuales y sistémicos del error harán disminuir los mismos y crearan una actitud más comprensiva de pacientes y médicos.

 Como en el caso de tantos problemas científicos, la solución puede provenir  no de encontrar  nuevos hechos sino nuevas formas de ver los mismos. (Mamede et al 15)

 Hoy, cuando todo lo sólido se disuelve en el aire, la medicina debe seguir basándose en la ciencia básica, el arte clínico y la ética. Aun vale el vir bonum medendo peritus (buen hombre experto en el arte de curar)  de los antiguos. Y medendo peritus hoy debe significar cosas distintas que antes, pero no renunciar a lo básico de la medicina: el arte y ciencia de curar, promocionar la salud, prevenir, diagnosticar, tratar, paliar, educar e investigar…

 Y no renunciar a la alegría de pensar, (como decía Einstein), que nos satisface intelectualmente como recalcaba Agrest.

 No se puede analizar como será exactamente como deberá ser el medico del futuro. Es difícil analizar cuando uno esta inmerso en la historia, como en Rojo y Negro de Stendahl, pero  podemos suponer que hay cosas que deben modificarse. No podemos seguir buscando a la  última persona sana, como dijo Semeniuk.16 No debemos seguir haciendo que los gastos en medicina se multipliquen dia  a dia. No debemos seguir confundiendo prevención con diagnostico precoz. No debemos seguir personalizando el azar. Decirle a un paciente: Ud tiene tantas probabilidades de tal cosa es algo que no tiene sentido. H Reichenbach lo escribió hace 70 años. 17 No deberíamos seguir haciendo mamografías y PSA a todo el mundo, coronariografias a todos los dolores, resonancias a todas las cefaleas, etc etc. Cada vez se habla más de medicina basada en la evidencia y cada vez se hace más medicina basada en Google.

 Por supuesto que el medico del futuro tiene que ser distinto. Pero eso no tiene que ver con esas críticas anticientíficas y antimodernas 18 Al contrario, necesitamos más ciencia y más cultura para entender un mundo cada vez más complejo

 Si no, sucederá lo de la copla anónima española que citaba A Lanari:

                   “y vinieron los sarracenos

                     Y nos molieron a palos

                     Que Dios ayuda a los malos

                     Cuando son más que los buenos.

  

 1.-Tauber AI .Persp Biol Med.51:318:2008. (Alusión a la serie de TV Battlestar    Galactica)

2.-Snow,CP. Las dos culturas.Conferencia Rede.Nueva Vision.Buenos Aires 2000.

 3.-Sokal, A Bricmont, J. Imposturas intelectuales.Paidos.Buenos Aires 1999

4.-Sokal, A Mas allá de las imposturas intelectuales.Paidos Barcelona.2009

5.-Kuhn, T. S. The structure of scientific revolutions. U of Chicago Press 1970.

6.-Latour, B En Science Observed.Compil Knorr-Cetina K, Mulkay, M. Londres.Sage Publ 1983

6.-Sontag, S. La enfermedad y sus metáforas.Aguilar.Altea Buenos aires 2003

7.-Borges, JL. La cifra (correr o ser) Emece Buenos Aires 1981

8.- Paulos J A El hombre anumerico.Tusquets.Barcelona.1989

9.-Bunge, M Epistemología.Ariel.Barcelona.1985

10.-García, R El Conocimiento en construccion.GEDISA Barcelona.2000

11.-Agrest, A El Ocaso de la semiologia Medicina (Buenos Aires) 2008:68.175

12Cereijido, M   La nuca de Houssay.FCE Buenos aires 1990

13: Doval H Revista Argentina de cardiología Vol 74 N 6,2006

14.-IOM To err is Human. Nat Acad Press. WashingtonDC 1999.

15:-Mamede S, Schmidt H,  Rikers R. J Evaluation in Clinical Practice 13:2007.138

16 Semeniuk, G. La ultima persona sana. Medicina (Buenos Aires) 2008 68:258

17.-Reichenbach, H. La filosofía Científica VV ED 1938

18.- Luz M Natural, Racional, Social. Lugar ED Buenos Aires1997

                                             FERNANDO JULIO PELICHE, MTSAC

                                            DOCENCIA, HOSPITAL DE RIO GALLEGOS

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Por Dr. Jorge Thierer

Cirugía de la fibrilación auricular: ¿mejora el pronóstico de los pacientes?

 El tratamiento quirúrgico de la fibrilación auricular (FA) hasta ahora se había explorado en ensayos con escasa cantidad de pacientes, todos con valvulopatía mitral y sin resultados presentados a mediano y a largo plazos. El PRAGUE-12 (5) fue un estudio aleatorizado, multicéntrico, abierto, que incluyó pacientes coronarios y/o valvulares con indicación quirúrgica e historia de FA paroxística, persistente o permanente documentada al menos dos veces en los últimos 6 meses. Se asignaron en forma aleatoria a cirugía cardíaca, con cirugía de la FA (grupo A, 117 pacientes) o sin ella (grupo B, 107 pacientes). Se empleó crioablación en más del 95% de los casos.

El punto final primario de eficacia fue la presencia de ritmo sinusal (sin episodios de FA) en un ECG de 24 horas al año del procedimiento. El de seguridad, un compuesto de muerte, IAM, ACV o necesidad de diálisis a los 30 días.

La FA era permanente en la mitad de los casos, paroxística en una cuarta parte y persistente en el cuarto restante. La edad promedio rondó los 70 años. La válvula mitral estuvo involucrada en la cirugía en el 49,5% de los pacientes del grupo A y el 42,8% de los pacientes del grupo B. Al momento de la cirugía se encontraban en FA el 77,8% de los pacientes del grupo A y el 65,4% de los del grupo B (p = ns).

No hubo diferencias en la mortalidad quirúrgica (5,1% vs. 4,7%) ni en la tasa de complicaciones. La cirugía fue 20 minutos más prolongada en el grupo A (p = 0,003). No hubo diferencia significativa en el tratamiento farmacológico al alta o en el seguimiento. Al año se realizó ECG Holter en 93 pacientes del grupo A y en 76 del B, con el punto final primario presente en el 60,2% vs. el 35,5%, respectivamente (p = 0,002). No hubo diferencia significativa en la incidencia de eventos mayores a los 30 días ni al año.

Este estudio tiene el mérito de ser aleatorizado, haber incluido el mayor número de pacientes hasta el presente y haber evaluado resultados a largo plazo y con un ECG de 24 horas. Son puntos débiles la falta de seguimiento completo y que tal vez sea necesario un seguimiento electrocardiográfico más exhaustivo para definir la utilidad del procedimiento. Demuestra su efi­cacia, pero no permite concluir que mejore el pronóstico y plantea por ello dudas acerca de su implementación como estrategia habitual.

 Referencias Bibliográficas

 5. Budera P, Straka Z, Osmancik P, Vanek T, Jelinek S, Hlavicka J, et al. Comparison of cardiac surgery with left atrial surgical ablation vs. cardiac surgery without atrial ablation in patients with coronary and/or valvular heart disease plus atrial fibrillation: final results of the PRAGUE-12 randomized multicentre study. Eur Heart J 2012;33:2644-52. http://doi.org/kk6 

 

Videos en Cardiología: Lavado de manos

Este video forma parte del Revista (N°1 vol.81 Febrero 2013) correspondiente a la sección “Videos en Cardiología”, realizado por María Inés Staneloni, Alicia Lizzi.

Ya se encuentra disponible el número 1 (Febrero 2013) en la página de la RAC

Número 1 / Volumen  81

 

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Por Dr. Jorge Thierer

La cirugía sigue siendo la mejor opción para revascularizar a pacientes diabéticos con lesión de multiples vasos

 

En pacientes diabéticos sometidos a procedimientos de revascularización miocárdica, la evolución en grandes ensayos aleatorizados ha sido mejor con cirugía (CRM) que con angioplastia (ATC). Sin embargo, los datos citados surgen de análisis de subgrupos y la diferencia radica sobre todo en la necesidad de revascularización repetida. Hay, por otra parte, un progreso constante de la técnica y de los materiales utilizados en una y otra rama de tratamiento.

El estudio multicéntrico y abierto Freedom (4) planteó la comparación aleatorizada de ATC con stents farmacológicos vs. CRM preferentemente con puentes arteriales en diabéticos con lesión de al menos dos va­sos, sin lesión del tronco de la coronaria izquierda. El punto final primario fue la combinación de muerte de cualquier causa, IAM o ACV no mortales. Entre 2005 y 2010 ingresaron al estudio 1.900 pacientes. La edad media fue de 63,1 años y el 83% tenían lesión de tres vasos. Eran pacientes de riesgo bajo a mediano (me­diana de EuroSCORE de 2, media de FEVI del 66%, mediana de puntaje SYNTAX de 26). Los stents eran liberadores de sirolimus o paclitaxel en más del 90% de los casos. El número medio de puentes fue de 2,9 y en el 94,4% de los casos se empleó la mamaria izquierda.

La mediana de seguimiento fue de 3,8 años. El punto final primario fue significativamente menos frecuente en la rama CRM: a los 5 años 18,7% vs. 26,6% (p = 0,005), con menos muerte (10,9% vs. 16,3%; p = 0,049) e IAM no mortal (6% vs. 13,9%; p < 0,001) pero mayor incidencia de ACV (5,2% vs. 2,4%; p = 0,03), esta última diferencia notable ya a los 30 días. La necesidad de revascularización repetida fue mayor en la rama ATC: al año 12,6% vs. 4,8%; p < 0,001. Las curvas de sobrevida comenzaron a diferir significativamente des­pués de los 2 años. Las diferencias fueron consistentes en los distintos subgrupos de puntaje SYNTAX, número de vasos, función renal o tipo de stent.

 El estudio Freedom confirma la superioridad de la CRM sobre la ATC en diabéticos con enfermedad coro­naria avanzada. Agrega a la información ya conocida de disminución de necesidad de nueva revasculariza­ción la demostración de reducción de mortalidad e IAM y confirma el mayor riesgo de ACV. Por el momento, se debe indicar CRM en pacientes diabéticos con lesión de múltiples vasos que necesitan revascularización, hasta que la evaluación de nuevas tecnologías muestre otros resultados.

 Referencia bibliográfica

 4. Farkouh ME, Domanski M, Sleeper LA, Siami FS, Dangas G, Mack M, et al. Strategies for multivessel revascularization in patients with diabetes. N Engl J Med 2012;367:2375-84.http://doi.org/kk5